© AI
Hace cincuenta años, Amnistía Internacional emitió la primera "Acción Urgente" de la historia desde sus oficinas de Londres para liberar a un profesor encarcelado en Brasil por oponerse a la dictadura militar de ese país.
Las Acciones Urgentes son una de las herramientas más importantes en los continuos esfuerzos de Amnistía Internacional para evitar que alguien sufra tortura o malos tratos, para conseguir la liberación de una persona injustamente encarcelada o para poner fin a la tortura y las ejecuciones extrajudiciales, para impedir los desalojos forzosos, para proteger a defensores y defensoras de los derechos humanos, incluso para salvar una vida.
Con esta herramienta se ve el poder colectivo y la solidaridad humana en acción. Cada vez que Amnistía Internacional lanza una Acción Urgente, miles de personas en todo el mundo se unen para marcar una diferencia tangible en la vida de alguien que necesita desesperadamente ayuda. Se trata de una oportunidad para que personas como tú y como yo demos un paso hacia adelante y marquemos una diferencia real en el mundo. Con nuestras acciones enviamos un mensaje claro de que la injusticia y el abuso no serán tolerados.
La primera Acción Urgente se emitió el 19 de marzo de 1973 tras la detención del profesor Luiz Basilio Rossi, catedrático de economía de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y dirigente sindical.
Las noticias sobre la represión de los opositores políticos a la dictadura militar que entonces gobernaba Brasil eran preocupantes. La noche del 15 de febrero de 1973, el domicilio del profesor Rossi fue rodeado por la policía militar, armada con ametralladoras. Su mujer, confinada en casa, no pudo avisar a nadie de la detención de su marido. Finalmente, pasó una nota a un vecino y la información llegó a las oficinas de Amnistía Internacional en Londres.
Tracy Ultveit-Moe, investigadora de Amnistía Internacional en aquella época, estaba muy preocupada por los informes sobre tortura en las cárceles de Brasil y pensó que había que hacer algo radical para proteger al profesor. Tracy tuvo una idea: inundar a las autoridades brasileñas con cartas exigiendo información sobre Rossi y pidiendo su liberación inmediata. Algo tan repentino y agitador para la época resultó eficaz. El profesor Rossi fue liberado el 24 de octubre de 1973.
El Profesor Luiz Rossi (a la derecha), objeto de la primera Acción Urgente de Amnistía Internacional, con miembros de la organización. © AI
Tras su puesta en libertad, Rossi dijo que atribuía su liberación al activismo de Amnistía y declaró:
“El objetivo del torturador es aislarte, cortar todos tus vínculos con el mundo exterior. Pero Amnistía Internacional pudo romper ese aislamiento [...] Cuando vi a mi esposa, supe que mi caso se había hecho público y que ya no podían matarme. Entonces disminuyó la presión sobre mí y mejoraron las condiciones".
En 1973, la idea de solicitar a miles de personas en todo el mundo que escribieran una carta a una figura de autoridad exigiendo la liberación de alguien, fue considerada como una idea radical. Hoy en día, la organización mundial de derechos humanos ha emitido miles de Acciones Urgentes. Ya se trate de salvar a un periodista en Afganistán, una abogada en China, un condenado a muerte en Irán o una defensora en Brasil, nuestro papel es sencillo y efectivo: hacer un ruido atronador que no pueda ser ignorado. "Si estás en la cárcel, no vas a recibir tweets ni correos electrónicos. Pero sí puedes recibir cartas y tarjetas. Y si no las recibes tú, las puede recibir tu familia”.
La gente puede responder a las Acciones Urgentes de diversas maneras, pero el objetivo siempre es presionar a gobiernos, empresas u otras entidades para que pongan fin a los abusos contra los derechos humanos. Para ello se puede utilizar cualquier herramienta de comunicación que resulte más apropiada y/o impactante: escribir cartas, enviar correos electrónicos, hacer llamadas telefónicas y/o participar con #hashtags de campaña en las redes sociales. Para una persona en peligro es un método de eficacia probada.
Bernardo Caal Xol, defensor de los derechos del pueblo indígena maya Q’eqchi’ y de la tierra, fue caso de Amnistía Internacional por haber sido encarcelado injustamente. A pesar de la falta de pruebas fácticas que sustentasen los cargos, el tribunal lo condenó a 7 años y 4 meses de prisión por los delitos de robo agravado y detención ilegal agravada. En realidad, Bernardo tan solo había defendido los derechos de las comunidades afectadas por la construcción de un proyecto hidroeléctrico en el río sagrado Cahabón, al norte de Guatemala. En la foto, Bernardo lee las cartas enviadas por activistas de Amnistía Internacional. Se enviaron casi medio millón de cartas pidiendo su excarcelación. © James Rodriguez for Amnesty International
A lo largo de estos 50 años se han adoptado medidas urgentes en favor de conocidas figuras como Václav Havel -disidente político que fue el primer Presidente de la República Checa-; las tres cantantes del grupo de rock ruso Pussy Riot, que fueron condenadas a prisión por una canción que el presidente Putin y la Iglesia consideraron insultante; Ales Bialiatski, activista político galardonado con el premio Nobel de la Paz en 2022; Liu Xia, artista china y esposa del activista Liu Xiaobo, sometida a arresto domiciliario por el régimen chino… Son miles y miles los casos, aunque la mayoría de los llamamientos que se han enviado se han escrito en favor de hombres y mujeres comunes y corrientes, a veces incluso menores, para quienes no caer en el olvido pudo llegar a significar la frontera entre la vida y la muerte. Desde China a Chile, desde Siria a Marruecos, desde Rusia a Hong Kong… el activismo de Amnistía Internacional nunca descansa y llega a todos los rincones del mundo.
La Red de Acciones Urgentes es una oportunidad única para unirnos en solidaridad y alzar nuestras voces para abogar por los derechos humanos. Formar parte de esta red significa trabajar incansablemente para garantizar que son respetados y protegidos en todo el mundo. Si te preocupa el mundo en el que vivimos y quieres marcar una diferencia significativa en la vida de alguien más… ¡Únete hoy mismo! Aquí.
.
Contigo somos independientes
Amnistía Internacional lo forman personas que defienden una humanidad justa y libre alrededor del mundo. Personas como tú, que creen en nuestro trabajo. Por eso, si tú también defiendes los derechos humanos, te necesitamos para seguir siendo independientes. Puedes hacerlo desde aquí en menos de un minuto, con cuotas a partir de 4 € al mes.
Nos mantenemos firmes con nuestros principios: no aceptamos ni una sola subvención de ningún gobierno, ni donaciones de partidos políticos.