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Turquía: Libertades gaseadas y empapadas

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 50.094 firmantes

Petición antes del cierre

Miles de personas heridas como consecuencia del uso excesivo de la fuerza por la policía.

Esta acción ha finalizado (26 de julio 2013)

Tras las protestas que tuvieron lugar en Turquía durante los meses de junio y julio, ahora es necesario que el Primer Ministro turco, R.T. Erdoğan , ordene una investigación sobre el uso excesivo de la fuerza que sea independiente e imparcial, llevando ante la justicia a los responsables de haber infligido malos tratos a manifestantes o a personas ajenas a las protestas.

Las firmas han sido enviadas a las autoridades turcas. Amnistía Internacional seguirá solicitando al Primer Ministro Erdoğan que garantice el derecho de todas las personas a la libertad de expresión y reunión en Turquía.

Gracias a las más de 50.000 personas que habéis participado en esta acción.

Petición antes del cierre:

El pasado 11 de junio el Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan anunció que no mostraría más tolerancia con las protestas que llevan sacudiendo el país desde el pasado 27 de mayo. Desde que comenzaron las protestas en Estambul, miles de manifestantes pacíficos han resultado heridos como resultado de las intervenciones policiales y miles de personas han sido detenidas, varias en régimen de incomunicación.

Para disolver las manifestaciones, las fuerzas del orden están utilizando gases lacrimógenos y cañones de agua directamente contra la población, lo que ha provocado que, según el Colegio de Médicos de Esmirna, varias personas hayan perdido la vista. Según informes, al menos tres personas habrían perdido la vida en el contexto de las protestas: una como resultado del uso excesivo de la fuerza y dos, entre ellos un oficial de policía, en sendos accidentes.

Varias grabaciones de vídeo muestran a la policía disparando deliberadamente botes de gas lacrimógeno contra manifestantes. Incluso algunas personas que no participaban de las protestas han sido afectadas por el uso excesivo de estos gases, que se han utilizado en espacios cerrados, como por ejemplo la estación de metro de Taksim. Decenas de vídeos de aficionados tomadas en el lugar de las manifestaciones muestran a la policía pateando y golpeando a los manifestantes con porras, incluso cuando ya habían sido incapacitados por los efectos del gas lacrimógeno.

Son las autoridades turcas quienes tienen el deber de garantizar que la población puede reunirse pacíficamente y manifestarse en libertad. Por ello, el Primer Ministro Erdogan debe ordenar a la policía que respete las normas básicas de derechos humanos. De lo contrario, el número de heridos seguirá aumentando.