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No dejes que el ruido que ha habido en Túnez se apague

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 25.807 firmantes

Petición antes del cierre

Los manifestantes tomaron las calles clamando libertad y justicia. Ayúdanos a que el nuevo gobierno les dé lo que han estado pidiendo. ¡Tu firma sigue siendo importante!

Esta acción ha finalizado. Más de 25.000 personas han firmado esta carta pidiendo al Presidente de la República de Túnez que actúe con decisión para romper el legado de abusos de su antecesor Ben Ali, refrenando de inmediato a las fuerzas de seguridad que durante tiempo han oprimido y acosado a la población de Túnez y hacerles rendir cuentas.  También se ha pedido a las autoridades tunecinas competentes que investiguen todas las violaciones de derechos humanos cometidas durante las protestas que han tenido lugar en el país, incluidas las detenciones arbitrarias, y que sus responsables sean llevados ante la justicia.

Desde Amnistía Internacional seguimos haciendo un seguimiento cercano de la situación de los derechos humanos en Túnez para asegurarnos que estas peticiones se cumplan. También seguiremos promocionando nuestra agenda de derechos humanos para que  éstos formen parte de los cambios en el país.

Gracias a todas las personas que han participado en esta acción.

 

Petición original:
Las duras condiciones de vida, el desempleo, la corrupción y la falta de libertades en Túnez provocaron que desde mediados de diciembre de 2010 algunos sectores de la población se manifestaran en muchas ciudades del país para expresar su malestar. Las protestas se incrementaron a partir del 17 diciembre, cuando un joven licenciado, Mohamed Bouazizi, se autoinmoló frente a un edificio oficial en la ciudad de Sidi Bouzid para protestar porque la policía le había requisado las verduras que vendía para ganarse la vida.

La indignación ante este hecho y las condiciones de vida en el país sacaron a muchas personas a la calle para protestar. Desde el inicio, las fuerzas de seguridad intentaron silenciar estas protestas con una sangrienta represión, causando decenas de muertes. También se llevaron a cabo detenciones masivas y redadas. Toda esta represión se intentó realizar en silencio, forzando un bloqueo informativo, cerrando páginas web y correos personales de activistas.

Una delegación de Amnistía Internacional estuvo en el país a finales de enero y recogió testimonios médicos que confirmaban que hubo manifestantes a los que dispararon cuando huían, mientras que a otros les dispararon deliberadamente para matarlos. La delegación también pudo constatar que las fuerzas de seguridad emplearon una fuerza desproporcionada para dispersar a los manifestantes y recurrieron a la fuerza letal cuando no era estrictamente necesario.

Fruto de esta investigación, Amnistía Internacional publicó el pasado 1 de marzo un informe en el que se explican con detalle los homicidios ilegítimos y los actos de brutalidad perpetrados por las fuerzas de seguridad tunecinas durante las protestas de diciembre y enero, en el que se pide, entre otras cosas, que se abran inmediatamente investigaciones independientes.

A pesar de algunas concesiones del nuevo gobierno y la salida del ex Presidente Zin el Abidin Ben Ali, en las calles se ha seguido pidiendo justicia y libertad. Las nuevas autoridades tunecinas deben actuar con decisión para romper con el legado de abusos de Ben Ali. El primer paso debe ser poner freno a los abusos y hacer rendir cuentas a las fuerzas de seguridad, que durante mucho tiempo han oprimido y acosado a la población de Túnez. Además, el compromiso firme y real con los derechos humanos y las libertades también fundamental para el futuro de la sociedad tunecina.

Ayúdanos a que el nuevo gobierno tenga en cuenta los gritos de libertad y justicia de la gente que se ha estado manifestando.