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Somalia: Niños y niñas víctimas de crímenes de guerra

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Esta acción ha finalizado. Hemos sido 34.727 firmantes

Gracias a la firma de más de 34.000 personas hemos podido transmitir al Gobierno Federal de Transición de Somalia el mensaje claro de que deben acabar las violaciones de derechos humanos contra niños y niñas soldados. Pese a ello, en Somalia  los crímenes de guerra continúan afectando a niños y niñas menores de edad a quienes los grupos islamistas armados reclutan sistemáticamente como soldados. Tu firma será entregada junto con la de miles de personas de todo el mundo al gobierno somalí para que tome medidas urgentes que impidan el reclutamiento de estos/as menores.

Por otro lado, el Gobierno Federal de Transición de Somalia está en la lista de la vergüenza de la ONU por reclutar, usar, matar y mutilar menores en el conflicto armado. Aunque se ha comprometido a respetar sus derechos, todavía no ha adoptado ninguna medida concreta para poner fin al uso de niños por las fuerzas que combaten en su bando. Aproximadamente un millón y medio de personas están desplazadas internamente en Somalia después de años de conflicto permanente y deterioro de la situación humanitaria. La combinación de la crisis de derechos humanos y la crisis humanitaria ha hecho que las zonas del sur y centro de Somalia se conviertan en lugares de extrema dificultad y peligrosos para la vida, especialmente de los niños y niñas. La comunidad internacional debe ampliar medidas de protección concretas para el número cada vez mayor de menores somalíes separados de sus familias, aumentar el apoyo psicológico y los programas de educación.

Gracias a todas las personas que han participado.

Petición antes del cierre

Si eres niño o niña en Somalia, la muerte puede llegar en cualquier momento: pueden reclutarte, enviarte al frente y matarte. La combinación de crisis de derechos humanos y crisis humanitaria ha agravado la situación de la infancia.

"Dos de mis hermanos murieron. Abdullahi tenía 18 años y Ahmed, 14. Fue en febrero de 2010. Iban al mercado de Bakara, estallaron combates, quedaron atrapados en medio y murieron en el fuego cruzado. Cuando los combates pararon, corrimos al mercado para recoger sus cadáveres."

(Testimonio de niño de 15 años de Mogadiscio)

En Somalia los crímenes de guerra afectan a niños y niñas menores de 15 años a quienes los grupos islamistas armados reclutan sistemáticamente como soldados. Por otro lado, el Gobierno Federal de Transición de Somalia está en la lista de la vergüenza de la ONU por reclutar, usar, matar y mutilar menores en el conflicto armado. Aunque se ha comprometido a respetar sus derechos, todavía no ha adoptado ninguna medida concreta para poner fin al uso de niños por las fuerzas que combaten en su bando.

Al Shabab, el principal grupo armado de la oposición, ha restringido el derecho a la educación impidiendo a las niñas que asistan a la escuela, prohibiendo la enseñanza de asignaturas o usando las escuelas para adoctrinar a niños para que participen en los combates. Niños y niñas entrevistadas por Amnistía Internacional, presenciaron el asesinato de maestros en ataques a las escuelas y denunciaron que algunas niñas fueron obligadas a contraer matrimonio con combatientes.
    
Niños y niñas han sido víctimas de flagelaciones y han presenciado otros abusos terribles contra los derechos humanos, como lapidaciones, amputaciones y homicidios realizados en público por grupos islamistas armados. También han visto morir o torturar a amigos y familiares, sufriendo las consecuencias traumáticas derivadas de estas vivencias.

Aproximadamente un millón y medio de personas están desplazadas internamente en Somalia después de años de conflicto permanente y deterioro de la situación humanitaria. La combinación de la crisis de derechos humanos y la crisis humanitaria ha hecho que las zonas del sur y centro de Somalia se conviertan en  lugares de extrema dificultad y peligrosos para la vida, especialmente de los niños y niñas. La comunidad internacional debe ampliar medidas de protección concretas para el número cada vez mayor de menores somalíes separados de sus familias, aumentar el apoyo psicológico y los programas de educación.