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Siti Zainab está condenada a muerte en Arabia Saudí

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Esta acción ha finalizado. Hemos sido 2.998 firmantes

Petición antes del cierre

Siti Zainab está condenada a muerte en Arabia Saudí desde 1999. Fue víctima de malos tratos, no tuvo un juicio justo y existen dudas sobre su salud mental. Actúa para detener su ejecución.

Esta acción ha finalizado. Gracias a las casi 3.000 personas que, con su firma, han pedido a las autoridades de Arabia Saudí que Siti Zainab no sea ejecutada. Amnistía Internacional sigue trabajando con atención la situación de Siti, al igual que la de todas las personas que se encuentran en peligro de ejecución, no solo en Arabia Saudí, sino en todo el mundo. Amnistía Internacional seguirá luchando contra este castigo inhumano e innecesario, que supone una violación de dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas crueles, inhumanas o degradantes.

Petición original:

Siti Zainab Binti Duhri Rupa, indonesia y madre de dos hijos, se encuentra recluida en la prisión de Medina desde 1999 y condenada a muerte. Fue detenida en relación con el homicidio de la persona para la que trabajaba, y “confesó” el homicidio durante su interrogatorio policial. Durante el proceso, Siti no contó con la presencia de un abogado para su defensa, intérprete a su lengua ni asistencia consular. Además, la policía sospechaba que Siti padecía problemas psicológicos, pero no recibió asistencia médica alguna.

Arabia Saudí es uno de los países en los que más se aplica la pena de muerte. Además, se aplica por una amplia variedad de delitos. Los procedimientos judiciales a menudo incumplen las normas internacionales sobre juicios justos. Raras veces se permite a los acusados contar formalmente con asistencia letrada, y en muchos casos no son informados de la marcha de los procedimientos judiciales. Pueden ser declarados culpables sin más pruebas que confesiones obtenidas con coacción o engaño.

Los ciudadanos extranjeros, en especial los trabajadores migrantes procedentes de países en vías de desarrollo de África y Asia, como es el caso de Siti, sufren de forma especial las consecuencias derivadas del carácter hermético y sumario de los procedimientos penales: solos en un país extranjero y sin parientes a los que recurrir, a menudo no tienen los conocimientos lingüísticos y jurídicos necesarios para comprender los procedimientos judiciales y por lo tanto, tienen más probabilidades de ser condenados a muerte. 

El caso de Siti es solo uno de las más de 140 personas que en este momento están condenadas a muerte en Arabia Saudí, donde desde el final del mes santo de Ramadán, las ejecuciones se han reanudado a un ritmo alarmante, siendo al menos 19 las personas ejecutadas en el último mes de octubre, 10 de ellas ciudadanos extranjeros.