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Siria: proteger a la población civil, la máxima prioridad

Ali Mahmoud Othman
Ali Mahmoud Othman © Baba Amro News
¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 38.597 firmantes

Petición antes del cierre

Decenas de miles de personas han muerto desde que comenzaron las protestas en marzo de 2011. Además, informar sobre lo que sucede en Siria, se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas del mundo.

Esta acción ha finalizado (22 de julio 2013)

Gracias a las más de 38.000 personas que han pedido a las autoridades sirias que garanticen que la población civil y todos aquellos que no participan en las hostilidades están protegidos ante el actual  conflicto armado que tiene lugar en Siria, así como que se lleven a cabo investigaciones completas, independientes e imparciales sobre cualquier violación del derecho internacional humanitario, llevando ante la justicia a los responsables.

Las firmas han sido enviadas al representante de Siria ante las Naciones Unidas y al Presidente de la Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria. Amnistía Internacional seguirá solicitanto a ambas parte del conflicto que respeten el derecho internacional humanitario, teniendo como máxima prioridad la protección de la población civil.

Petición antes del cierre:

En marzo de 2012 el periodista Ali Mahmoud Othman fue detenido en la provincia de Alepo. Un mes más tarde apareció en  la televisión estatal siria, donde le pregutaron sobre su participación en las protestas contra el gobierno. Desde entonces, Ali Mahmoud Othman se encuentra detenido en condiciones que constituyen desaparición forzada. Su familia no sabe dónde está o incluso si está vivo. No tiene acceso a un abogado. Se le prohíbe comunicarse con el mundo exterior.

Siria es el país más peligroso del mundo para ejercer la profesión de periodista. Tanto las fuerzas gubernamentales como los grupos armados de oposición han cometido crímenes de guerra contra periodistas, incluidas ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas, tortura o secuestros, entre otros. Mientras gobierno y grupos armados de oposición continúan ocultando al mundo la destrucción y las atrocidades cometidas, es vital que alguien documente e informe sobre los abusos a los derechos humanos que se dan en Siria.

Sin embargo, los abusos que sufren las personas que tratan de informar sobre la situación en Siria son tan solo la punta del iceberg. Dos años después de la sublevación de la población siria contra su gobierno mediante la protesta pacífica, el país está inmerso en un sangriento conflicto en el que ambas partes son responsables de crímenes de guerra y en el que el número de civiles muertos se cuenta en decenas de miles.

Las fuerzas gubernamentales continúan bombardeando indiscriminadamente a la población civil, a menudo con armas prohibidas por el derecho internacional, arrasando barrios enteros. Estas fuerzas someten por sistema a tortura, desaparición forzada o ejecución extrajudicial a las personas que detienen. Por su parte, los grupos armados de oposición recurren cada vez más a la toma de rehenes, así como a la tortura y ejecución sumaria de soldados, combatientes de milicias afines al gobierno y civiles que han capturado o secuestrado.

Por otra parte, más de 1.3 millones de personas han huido de sus hogares buscando refugio en los países vecinos de Turquía, Líbano, Jordania o Irak, países que se encuentran al límite de sus recursos, por lo que es necesario que la comunidad internacional preste la ayuda necesaria, tanto técnica como económica, para garantizar protección y ayuda a los refugiados de Siria.

La comunidad internacional no puede permanecer impasible ante esta crisis de derechos humanos. Y el primer paso para ofrecer protección a la sociedad siria debe ser la remisión de la situación al fiscal de la Corte Penal Internacional, para que pueda haber rendición de cuentas por estos crímenes horrendos. Mientras tanto, las fuerzas gubernamentales y los grupos de oposición en Siria deben tener como su máxima prioridad la seguridad de la población civil.