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Pide a Brasil, Sudáfrica e India que ayuden a detener el derramamiento de sangre en Siria

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 47.420 firmantes

Petición antes del cierre

Como miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, estos tres países deben asumir sus responsabilidades y apoyar una resolución que ayude a poner fin a la violenta represión en el país

Esta acción ha finalizado. Gracias a las más de 47.000 personas que mediante su firma han pedido a los gobiernos de Brasil, India y Sudáfrica que den un paso adelante para detener el baño de sangre en Siria. Todas las firmas han sido enviadas a los ministerios de Asuntos Exteriores de los tres países. Amnistía Internacional continuará exigiendo al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la adopción de una Resolución que remita la situación de Siria a la Corte Penal Internacional, que imponga un embargo de armas al país y que congele los activos del presidente Bachar al Asad y sus principales colaboradores.

Petición original:
El pasado 4 de octubre se votó en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un borrador de resolución vinculante que condenaba la represión contra manifestantes en Siria y dejaba abierta la posibilidad de sanciones. Lamentablemente, países como India, Sudáfrica o Brasil, se abstuvieron en la votación, adoptando una postura absolutamente irresponsable. Por eso necesitamos tu firma, para hacer saber a estos países que son en gran parte responsables de permitir que continúe la represión brutal contra la disidencia legítima en Siria.


El cadáver de Sakher Hallak, médico de 43 años de Alepo, apareció en una cuneta días después de su detención el pasado 25 de mayo. Su cuerpo presentaba fracturas de costillas y tenía rotos un brazo y varios dedos. Además, le habían sacado los ojos y mutilado los genitales. Las autoridades dijeron que Sakher Hallak nunca había sido detenido y que su muerte fue un acto criminal que sería investigado.

El caso del doctor Hallak es tan solo una de las más de 100 muertes bajo custodia registradas en Siria desde que comenzaron las protestas y que simbolizan el desprecio de las autoridades por la vida. La mayoría de las víctimas eran personas detenidas por su participación en manifestaciones en demanda de reformas. En muchos de los casos hay señales de tortura: quemaduras, contusiones, cortes...

Más de 2.200 personas han perdido la vida en Siria desde que comenzaron la protestas. Miles más han sido detenidas, muchas en régimen de incomunicación en lugares desconocidos, donde están expuestas a sufrir tortura o a morir. Esta represión parece formar parte de ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil, lo que podría constituir crímenes contra la humanidad. Dado que las autoridades sirias no han hecho nada por respetar los derechos humanos, es necesario que la comunidad internacional exija a Siria detener el baño de sangre.

Hasta ahora, la respuesta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha sido totalmente inadecuada, pero aún no es tarde para que se tomen medidas firmes y jurídicamente vinculantes. Una de estas medidas puede ser la adopción de una Resolución que remita la situación de Siria a la Corte Penal Internacional, que imponga un embargo de armas al país y que congele los activos del presidente Bachar al Asad y sus principales colaboradores.

Brasil, Sudáfrica e India, tres de los seis miembros del Consejo de Seguridad que se han opuesto a medidas más duras, enviaron en agosto una delegación conjunta a Siria para interceder ante las autoridades. Ésto indica su creciente preocupación por la situación en el país pero no es suficiente. Un mero llamamiento diplomático a las autoridades sirias para que pongan fin a la violencia constante contra la población civil no está a la altura de lo que la situación exige.

Firma para que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas actúe de una manera más adecuada a la situación
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