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Rusia: Preparados/as, listos/as... ¡prohibido!

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 44.464 firmantes

Petición antes del cierre

La libertad de expresión, reunión y asociación son "deportes" de riesgo en Rusia. Exige al presidente Putin que respete estos derechos.

Esta acción ha terminado (29 de enero de 2014.

Damos las gracias a las más de 44.000 personas que se han sumado a Amnistía Internacional para pedir al presidente Putin que respete la libertad de expresión, reunión y asociación. Las firmas se entregarán el día 30 d enero en la Embajada de Rusia en Madrid.

Más de 330.000 personas en 112 países han firmado la petición. El 30 de enero, a pocos días del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, una delegación de Amnistía Internacional entregará todas las firmas recogidas a la Presidencia rusa en Moscú.

La organización sigue haciendo campaña para que se deroguen las iniciativas legislativas que coartan el derecho a disentir y que son contrarias al derecho internacional y a la propia Constitución rusa.

Petición antes del cierre

En la recta final para los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, que se celebran en febrero de 2014, la sociedad civil rusa se enfrenta a un récord de obstáculos que coartan derechos tan básicos como la libertad de expresión, de reunión y de asociación.

Desde que Vladimir Putin volvió a la presidencia de Rusia en 2012, se han aprobado numerosas leyes que castigan el derecho a disentir.

Manifestarse pacíficamente es cada día más difícil debido a una  larga lista de normas y reglas restrictivas aplicadas de forma arbitraria. En 2013 se detuvo, sólo en Moscú y sus alrededores, a más de 600 personas en el curso de 81 actos. La comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) está aún más estigmatizada gracias a una ley que prohíbe la “propaganda de relaciones sexuales no tradicionales entre menores”. Las ONG sufren una campaña de desprestigio tras la aprobación de una ley que las obliga a registrarse como "agentes extranjeros" si reciben financiación del exterior. Se ha tipificado como delito la blasfemia, lo que supone multas elevadas y hasta tres años de prisión por actos públicos que no respeten u ofendan las creencias religiosas en lugares de culto.

Estas y otras leyes similares violan la propia Constitución rusa y sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Por todo ello, deben ser revocadas.

Ahora que la atención mundial se dirige a Rusia con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno, exige al presidente Putin que respete la libertad de expresión, reunión y asociación en Rusia.