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Es hora de defender a las personas refugiadas que tratan de huir de Libia

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 19.351 firmantes

Petición antes del cierre

A raíz del conflicto en Libia, miles de personas refugiadas se han visto obligadas a huir. No tienen adónde ir. La solución está en manos de la comunidad internacional. ¡Actúa!

Esta acción ha finalizado. Si bien Amnistía Internacional aún no ha tenido confirmación oficial por parte del gobierno español, según informaciones, parece ser que estaría dispuesto a ofrecer reasentamiento a unas 75 personas procedentes del campamento de Chucha y de la frontera de Libia y Egipto. Nuestra organización dará seguimiento a estas noticias para confirmar las informaciones del gobierno.
Gracias a las casi 20.000 personas que han participado.


Petición original:

Llevo 20 años esperando; ¿tengo que esperar otros 20? Nunca pensé que volvería a convertirme en refugiada en Túnez. Esto no es vida.


Amina, 65 años, refugiada somalí, su hija Nadifa y su nieta de seis meses llegaron a Libia en marzo. Desde entonces, viven en condiciones inhumanas en el campo de refugiados de Chucha, Túnez, uno de los tres campos de refugiados ubicados en el lado tunecino de la frontera con Libia. A la zona se la conoce como “la puerta del Sáhara”, porque se trata de un territorio desértico y aislado en donde las condiciones son especialmente duras.

Miles de personas refugiadas y solicitantes de asilo, que vivían en Libia o atravesaban el país con otro destino cuando estalló el conflicto en febrero de este año, se han visto obligadas a huir para salvar sus vidas una vez más. Según el ACNUR, el organismo de la ONU para los refugiados, cuando comenzó el conflicto había en torno a 8.000 personas refugiadas registradas en Libia, y aproximadamente 3.000 solicitantes de asilo, procedentes de países como Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Irak, Somalia y Sudán. Muchas de esas personas están ahora atrapadas en Egipto y Túnez.

Estos refugiados no pueden regresar a sus países porque se exponen al riesgo constante de sufrir persecución. Tampoco pueden quedarse en Egipto ni en Túnez ni  tienen la alternativa de regresar a Libia, país que  dista mucho de ser un lugar seguro para las personas refugiadas. La única solución pasa por que otros países ofrezcan programas de reasentamiento adecuados, pero la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) han mostrado muy poca disposición a ayudar. Únicamente ocho países europeos se han prestado a reasentar a algunos de estos refugiados, pero el número total de plazas que están dispuestos a ofrecer apenas llega a 800.

No solo es una pésima respuesta, sino que además, pasa por alto el hecho de que algunos países europeos, con su participación en las operaciones de la OTAN, han sido parte en el conflicto, convirtiéndose en una de las causas del traslado involuntario al que se han visto obligadas estas personas.

Los Estados miembros de la UE deben asumir una función de liderazgo a la hora de responder a la desalentadora situación de los refugiados atrapados en Túnez y Egipto. Uno de estos estados es España, quien se comprometió a reasentar entre 75 y 100 personas.

Exige al gobierno español, a través de su Ministerio de Interior, que, conforme a lo previsto en la Ley de Asilo, asuma su responsabilidad de reasentar de una manera oportuna a los refugiados que huyen de Libia. Ante esta crisis humanitaria, el gobierno español tiene una gran oportunidad de mostrar su solidaridad internacional en defensa de los derechos de las personas refugiadas.