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Pakistán: Enfermo mental de 70 años condenado a muerte

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Esta acción ha finalizado. Hemos sido 12.520 firmantes

Petición antes del cierre

Mohammad Asghar, que sufre esquizofrenia, está condenado a muerte por haber escrito presuntamente unas cartas en las que afirmaba ser un profeta.

Esta acción ha finalizado (11 de noviembre de 214)

Todas las firmas recogidas han sido enviadas al Primer Ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, a través de la embajada en España, pidiendo la retirada de todos los cargos contra Mohammad Asghar y que se respeten las normas y leyes internacionales sobre el uso de la pena de muerte, incluida la prohibición de ejecutar a personas que padecen una enfermedad mental, así como la conmutación de todas las penas de muerte en Pakistán.

Gracias a las más de 12,500 personas que han participado en esta acción.

Petición antes del cierre

Mohammad Asghar, ciudadano británico de origen paquistaní, sufrió en el año 2010 un ataque y fue diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Posteriormente se trasladó a Pakistán. En 2014 fue acusado de blasfemia y condenado a muerte. A pesar de su diagnóstico en Reino Unido, el tribunal falló que no padecía trastorno mental. Actualmente está en espera de ejecución en la cárcel de Adiala en la ciudad de Rawalpindi, provincia de Punyab.

El motivo de la condena a muerte fue haber enviado unas cartas afirmando ser un profeta. Sus abogados sostienen que nunca se ha probado que enviara las cartas por correo, ni siquiera que hubiera tenido intención de hacerlo. También afirman que el contenido original no era blasfemo y que el denunciante había añadido una línea blasfema durante el tiempo, más de un mes, que había estado en posesión de las cartas antes de entregárselas a la policía. Tras ser detenido intentó suicidarse. El pasado mes de septiembre resultó herido por los disparos efectuados por un guardia de la prisión. Ahora se recupera en el hospital, pero sus abogados temen que siga en peligro de ser asesinado.

El estado, tanto físico como psíquico, de Mohammad Asghar, de 70 años, es muy delicado, ya que no recibe el tratamiento adecuado para su enfermedad. Su condena a muerte está en fase de apelación y podría ser ejecutado simplemente por haber afirmado ser un profeta. Ni siquiera merece ser castigado. Nadie debe ser acusado judicialmente por este tipo de conducta.