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Libia: detener y desaparecer, dos maneras de acallar a los opositores de Gadafi

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 35.849 firmantes

Petición antes del cierre

Libia continúa sumergida en una situación de guerra. El pulso entre las fuerzas leales a Gadafi, los rebeldes y la fuerza militar internacional continúa abierto y la población civil sigue sufriendo violaciones y abusos de los derechos humanos.

Esta ciberacción ha concluido. Gracias a las más de 35.000 personas que se han sumado con su firma a la petición de Amnistía Internacional para que las autoridades libias informen del paradero de todas aquellas personas que se encuentran desaparecidas en Libia.

Hemos decidido cerrar la acción debido a la situación actual del conflicto, que hace improbable que las autoridades destinatarias de la misma -el gobierno del Coronel Gadafi- reciban y atiendan las peticiones.

Amnistía Internacional sigue desde el terreno la evolución de los acontecimientos para investigar, denunciar y pedir rendición de cuentas ante posibles violaciones de los derechos humanos que se cometan en Libia.

Petición original:

Las desastrosas consecuencias derivadas de la guerra, desplazamientos, muertes, heridos, etc. continúan sacudiendo a la gente en Libia. Además del sufrimiento causado por la guerra, la población civil también ha visto como aquellos que se oponían al régimen o se les creía opositores a Gadafi eran detenidos de forma arbitraria o eran desaparecidos.

A las constantes violaciones de derechos humanos cometidas en ciudades como Misrata, en las últimas semanas se ha unido el empeoramiento de la situación en la región occidental, donde decenas de personas han desaparecido en las montañas de Nafusa, al parecer a manos de fuerzas leales al coronel Gadafi. Esta zona, situada en el extremo oeste de Libia, donde la gente ha manifestado su apoyo a las fuerzas de oposición a Gadafi, ha estado sitiada y bajo el fuego desde principios de marzo.

Es el caso de Ahmed (nombre ficticio), de 37 años, residente en la ciudad de Nalut, que había participado en protestas pacíficas y que desapareció a primeros de marzo, tras ir con un familiar y un amigo a buscar piezas de repuesto para su automóvil. Su familia le llamó por teléfono una y otra vez hasta que finalmente contestó y dijo apresuradamente: “Voy a Trípoli, cuida a los niños”. Su teléfono ha permanecido apagado desde entonces. Su familia cree que está recluido en la prisión de Ain Zara, en Trípoli.

Su caso es uno de las decenas de personas que han desaparecido tras ser detenidas cuando iban a comprar artículos básicos y que aparecen en el informe Libia, Desapariciones en la montaña sitiada de Nafusa.

La situación de las personas detenidas o desaparecidas es extremadamente preocupante, ya que podrían ser torturadas, sufrir malos tratos o incluso ser víctimas de ejecuciones extrajudiciales. Por ello, todas y cada una de las personas detenidas únicamente por protestar de forma pacífica, deben ser puestas en libertad. Además, las autoridades libias deben informar del paradero de todas aquellas personas que se encuentran desaparecidas. ¡Que se sepa dónde están!