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Iwao Hakamada, 43 años esperando a la muerte

Iwao Hakamada
Iwao Hakamada
En 1968, Kumamoto Norimichi fue uno de los tres jueces del Tribunal del Distrito de Shizuoka que condenó a Iwao Hakamada a la horca, a pesar de que Kumamoto se mostró en desacuerdo con sus colegas. Kumamoto renunció renunció a su puesto poco después y dice sentirse muy culpable desde entonces de haber tenido que condenar a un inocente.
¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 32.093 firmantes

Petición antes del cierre

La pena de muerte es la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante. El caso de Iwao Hakamada, condenado a muerte en un juicio injusto en 1968 simboliza como ningún otro como la pena de muerte es una violación de derechos humanos básicos.

 Esta acción ha finalizado. Buenas noticias: ¡Tras décadas sin que hubiera ningún desarrollo del caso, el pasado 5 de diciembre, la Fiscalía decidió desclasificar 176 pruebas en relación a la condena a muerte de Iwao Hakamada! Una de estas pruebas es el análisis del ADN de la sangre encontrada en las ropas que, presuntamente, llevaba Iwao Hakamada en la escena del crimen. Se espera que los resultados de las pruebas se conozcan a finales de diciembre. Se trata de una noticia esperanzadora, pues una de las pruebas presentadas en el juicio fueron las prendas de vestir manchadas de sangre que se hallaron en la fábrica. Estas ropas eran demasiado pequeñas para Iwao Hakamada.

Las más de 40.000 firmas recogidas (a través de la web y en papel) han sido entregadas hoy miércoles 21 de diciembre en la embajada de Japón en Madrid, donde 10 activistas de Amnistía Internacional han participado en la entrega de un panel con las más de 250 fotografías recogidas por la organización durante los meses de octubre y noviembre de 2011, y en las que se expresa la solidaridad de la sociedad española con Iwao Hakamada, la persona que más tiempo lleva en el corredor de la muerte en el mundo.

Gracias por tu participación. 

Petición original:
Iwao Hakamada es el preso que más tiempo lleva en el corredor de la muerte en todo el mundo. Fue condenado a muerte en 1968 tras ser declarado culpable en un juicio injusto del asesinato del jefe de la fábrica donde trabajaba, su mujer y sus hijos. Iwao confesó su culpabilidad tras ser interrogado durante 20 días, sin contar con la presencia de un abogado. Más tarde se retractó y declaró que fue golpeado y amenazado por la policía para que firmara la confesión. Al parecer, algunas pruebas presentadas en el juicio adolecían de deficiencias: la ropa manchada de sangre que se encontró en la fábrica era demasiado pequeña para que fuera de Iwao, la puerta por la que se afirmó que había entrado en la casa estaba cerrada con llave y el cuchillo que se utilizó era demasiado pequeño para causar heridas mortales.

Desde entonces, y como consecuencia de los 43 años que lleva recluido, algunos en régimen de aislamiento, Iwao Hakamada padece una enfermedad mental. Le está prohibido hablar con otros presos o ver la televisión, entre otros beneficios personales. El riesgo de ejecución es constante a menos que reciba el indulto del ministro de Justicia o se le conceda la celebración de un nuevo juicio.

Japón es uno de los dos países altamente industrializados que mantienen y aplican la pena de muerte (el otro es Estados Unidos). Los presos son informados de la ejecución el mismo día y sus familiares después de la misma. El método utilizado es la horca. Actualmente hay en Japón más de 100 personas condenadas a muerte. Todo el sistema está rodeado de un gran hermetismo.

El caso de Iwao Hakamada es el mejor reflejo de cómo la pena de muerte puede ser la peor de las torturas. Diversos órganos y mecanismos de la ONU han determinado que, en ciertas circunstancias, la angustia de estar condenado a muerte, las condiciones de reclusión y el secreto que rodea al uso de la pena de muerte constituyen trato cruel, inhumano y degradante, algo que el derecho internacional también prohíbe.