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Irak y la pena de muerte: recaída en los mismos errores del pasado

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 13.920 firmantes

Cerca de 14.000 personas participaron en esta acción para expresar a las autoridades iraquíes rechazo por la pena de muerte, preocupación por el creciente número de ejecuciones en Irak y por los procedimientos seguidos en el Alto Tribunal Penal Iraquí en los que se han impuesto condenas de muerte sin haberse respetado las normas internacionales sobre juicios justos,e instando a la conmutación de todas las condenas a muerte que han sido impuestas en ese país.

¡Gracias por la participación! Seguiremos trabajando contra la pena de muerte en Irak, donde fue reintroducida en agosto de 2004.

Petición antes del cierre

Desde la reintroducción de la pena capital en Irak en 2004 se ha condenado a muerte a decenas de personas y ha aumentado del número de ejecuciones.

Actualizado: 22 de marzo de 2007. Taha Yassin Ramadhan, ex vicepresidente de Irak, fue ejecutado en la horca la madrugada del 20 de marzo en Bagdad. Taha Yassin Ramadhan había sido condenado a cadena perpetua el 5 de noviembre de 2006 por el Alto Tribunal Penal Iraquí en relación con la ejecución de 148 personas del pueblo de Al Duyail, situado al norte de Bagdad, tras un intento fallido de asesinar a Sadam Husein llevado a cabo en 1982. Sin embargo, el 26 de diciembre, la Sala de Apelaciones del Alto Tribunal remitió la causa a la Sala de Primera Instancia solicitando una pena más severa. El 12 de febrero, el Alto Tribunal lo condenó a muerte y devolvió la causa a la Sala de Apelaciones, la cual confirmó la sentencia de muerte el 15 de marzo.

Dos de los hombres acusados junto con Taha Yassin Ramadhan, los ex altos cargos iraquíes Barzan Ibrahim al-Tikriti y 'Awad Hamad al-Bandar, fueron ahorcados el 15 de enero. El tercero, Sadam Husein, había sido ejecutado en la horca el 30 de diciembre de 2006.

Desde la reintroducción de la pena capital en Irak, en agosto de 2004, se ha condenado a muerte a decenas de personas y se ha producido un rápido aumento del número de ejecuciones, hasta ascender al menos a 65 sólo en 2006, en muchos casos como resultado de condenas impuestas probablemente en juicios injustos. Según la legislación iraquí, las personas condenadas a muerte pueden solicitar un indulto al presidente. Sin embargo, no pueden hacerlo si la pena la ha impuesto el Alto Tribunal Penal Iraquí. Este tribunal se estableció para juzgar a los presuntos autores de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.