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Libia: Las palizas, detenciones arbitrarias, torturas y otros malos tratos siguen sin pasar a la historia

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 20.268 firmantes

Petición antes del cierre

Después de todas las promesas de poner bajo control los centros de detención, es horroroso descubrir que no ha habido ningún avance para poner fin al uso de la tortura.

Esta acción ha finalizado (cerrada el 9 de abril de 2012). La situación en Libia sigue siendo muy preocupante y Amnistía Internacional seguirá denunciándola en sus informes, comunicados de prensa y acciones. Para información actualizada, sigue las páginas dedicadas a la crisis en Oriente Medio y el Norte de África.

Gracias a todas las personas que han firmado esta acción.

Actualización: 15 de febrero

Un año después del levantamiento, milicias armadas actúan por todo Libia cometiendo abusos generalizados a los derechos humanos, incluidos crímenes de guerra,  con total impunidad. La tortura y los malos tratos a los detenidos continúan a la orden del día, si bien en esta ocasión los abusos se están dando contra presuntos combatientes y seguidores de Gadafi. Varios detenidos han muerto tras ser sometidos a tortura, dentro de un contexto de torturas y malos tratos generalizados, tanto por parte de entidades militares reconocidas oficialmente, como por multitud de milicias armadas.

Nuestra investigadora, Donatella Rovera, tras su misión de investigación en Libia, ha declarado que “después de todas las promesas de poner bajo control los centros de detención, es horroroso descubrir que no ha habido ningún avance para poner fin al uso de la tortura”.

Tu firma continúa siendo necesaria para que el futuro de Libia esté libre de abusos a los derechos humanos. 


"Ayer me pegaron con un cable eléctrico cuando tenía las manos esposadas a la espalda y los pies atados. Me amenazaron con devolverme a la milicia que me había capturado, que me mataría.
Testimonio de uno de los detenidos entrevistados por AI en Misrata en enero de 2012

 

Petición original:
Las imágenes de la muerte de Gadafi han dado la vuelta al mundo, dejando la impresión de que nada ha cambiado en Libia. Si al coronel Gadafi lo mataron tras capturarlo, su muerte constituiría un crimen de guerra. Es imprescindible que las nuevas autoridades libias juzguen de manera justa a los responsables, como han anunciado, y que hagan extensible esta investigación a su hijo, Mutasim Gadafi. Romper el legado represivo significa otorgar justicia incluso a aquellos que se la negaron categóricamente a los demás.

Además, las  nuevas autoridades libias deben eliminar de raíz la detención arbitraria y la tortura, sellos distintivos del régimen del coronel Gadafi.  Desgraciadamente hoy en día en Libia la mayoría de las personas siguen detenidas sin orden judicial, son golpeadas tanto en el momento del arresto como a su llegada a los centros de detención, y están, en general, expuestas a sufrir abusos a manos de unas milicias armadas que suelen actuar por iniciativa propia.

Nadie niega los grandes retos a los que se enfrenta el Consejo Nacional de Transición, por ejemplo, la reforma del sistema de justicia  o el control de las numerosas milicias armadas que suelen actuar por iniciativa propia; sin embargo, y después de 42 años de represión brutal y casi siete meses de conflicto, la población se ha ganado a fuego un estado de derecho basado en el respeto por los derechos humanos.