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Gambia: La suspensión de las ejecuciones no es suficiente

Retrato de Yahya Jammeh, presidente de Gambia
El presidente de Gambia, Yahya Jammeh ©APGraphicsBank
¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 18.738 firmantes

Petición antes del cierre

A pesar de la suspensión “condicional”, varias personas corren el riesgo de ser ejecutadas de manera inminente. ¡Actúa!

Esta acción ha finalizado (26 de noviembre de 2012). Amnistía Internacional ha hecho llegar a las autoridades de Gambia las más de 18.500 firmas recogidas pidiendo la suspensión de todas las ejecuciones en el país. Si bien el presidente, Yahya Jammeh, ha anunciado una suspensión “condicional”, que será revisada en función de la “evolución de los índices de violencia”, nuestra organización seguirá exigiendo a las autoridades gambianas la abolición de la pena capital por tratarse de una violación de dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas crueles, inhumanas o degradantes. Gracias por tu participación

Petición antes del cierre:
El 14 de septiembre, el presidente Jammeh anunció una moratoria “condicional” de las ejecuciones previstas en Gambia “si se observa un descenso en los índices de delincuencia violenta”. Sin embargo, desde el pasado 19 de octubre, siete hombres se encuentran en riesgo inminente de ejecución, al confirmar la Corte Suprema sus condenas.

Los hombres fueron condenados a muerte en 2010 por traición a la patria. Sin embargo, el artículo 18 de la Constitución de Gambia sólo permite la pena de muerte para los delitos "con resultado de muerte de otras personas". Por ello, y porque la pena de muerte es una violación de derechos humanos, como el derecho a la vida, no deben llevarse a cabo ni las sentencias de estos siete hombres ni de ninguna de las al menos 38 personas que esperan en los corredores de la muerte en Gambia.

Tu firma sigue siendo necesaria, para que la suspensión dictada en septiembre sea permanente, con miras a la abolición de la pena de muerte, y a así aliviar la angustia de las personas condenadas a muerte y de sus familias.


Gambia llevaba 27 años sin matar a nadie en nombre del Estado pero a finales de agosto el presidente, Yahya Jammeh, anunció en televisión que antes de que finalizara el mes de septiembre, todas las personas condenadas a muerte serían ejecutadas. Comenzaba la cuenta atrás para 47 hombres y mujeres en Gambia.

Lamentablemente, está cumpliendo su palabra. El 23 de agosto ocho hombres y una mujer fueron ejecutados. Todo de una manera rápida y en secreto. Nadie fue informado: ni sus familias, ni sus abogados, ni ellos mismos... Tan solo fueron sacados de sus celdas y ejecutados ante un pelotón de fusilamiento.

Desde entonces, podemos imaginar la angustia y el estado de terror de las 38 personas que están a la espera de ser ejecutadas, así como la de sus familias. Estas no han podido acceder a la cárcel ni comunicarse con los condenados.

La pena de muerte en Gambia se utiliza a menudo como una herramienta para acabar con la disidencia política. Muchas de estas personas fueron condenadas tras juicios injustos en los que no tuvieron acceso a un abogado ni a un proceso de apelación y se les declaró culpables tras sufrir tortura para obligarlas a confesar.

No podemos permitir que esta letal cuenta atrás continúe en Gambia.