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S.O.S. Europa: ¿Qué pasa en las fronteras europeas?

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 16.301 firmantes

Petición antes del cierre

Las políticas europeas de control de la migración exponen a las personas migrantes a violaciones de sus derechos humanos. Estos abusos suceden lejos del escrutinio público. Los Estados europeos deben rendir cuentas. ¡Actúa!

 

Esta acción ha finalizado (12 de marzo). Gracias a las más de 16.o00 personas que han firmado esta acción dirigida al Parlamento Europeo pidiendo que realice un mayor control y exija una mayor transparencia en los acuerdos migratorios para asegurar que las políticas migratorias europeas y de los Estados miembros de la Unión son respetuosas con los derechos humanos.


Estas firmas serán entregadas el próximo 24 de abril, ante el Parlamento Europeo junto con las firmas recogidas por Amnistía Internacional en los otros países de la Unión Europea. Mientras tanto, desde Amnistía Internacional seguiremos trabajando para que haya una mayor transparencia y se garantice la rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos que ocurran en el contexto del control de la inmigración.



Petición antes del cierre:

Cada año miles de personas se embarcan en viajes peligrosos, tratando de alcanzar Europa. Algunas personas huyen de conflictos; otras tratan de escapar de la miseria absoluta. Muchos nunca llegan a Europa: mueren de deshidratación, ahogadas, o son interceptados por patrulleras y devueltas a los países de los que salieron. Se estima que sólo en 2011, al menos 1500 hombres, mujeres y niños muerieron en el Mar Mediterráneo, aunque se cree que el número real es mucho mayor.

En la última década los países europeos han tratado de impedir y prevenir que las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas lleguen a Europa, a través de diversas medidas que incluyen acuerdos entre Estados europeos y africanos. Pero, ¿qué sucede con aquellos que son el objeto de este control migratorio? La realidad es que estas medidas están exponiendo a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo a violaciones graves de sus derechos humanos.

Patrullas italianas han interceptado barcos con migrantes, solictantes de asilo y refugiados y los han entregado directamente a las autoridades libias, aún sabiendo el destino que les espera en Libia: detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas. Aún así, Italia continúa cooperando con Libia en el control de la migración.

Los fallos en el rescate han costado vidas. En el año 2011, durante el conflicto en Libia, un barco con 72 personas salió de Trípoli. Sólo 9 personas sobrevivieron, a pesar de los llamamientos pidiendo auxilio. La OTAN tampoco respondió a las peticiones de salvamento, aunque había fragatas cerca, entre ellas una española.

En septiembre de 2012 el gobierno español expulsó de manera colectiva a más de 70 migrantes, desde Isla de Tierra a Marruecos, aparentemente en virtud de un acuerdo firmado en 1992. Ninguna de las personas expulsadas tuvo acceso a abogado o intérprete ni nadie les preguntó si huían de algún conflicto o persecución en su país de origen. El gobierno español no ha dado explicaciones ni ha rendido cuentas por lo sucedido.

Hay mucho que no sabemos. La falta de transparencia sobre las prácticas y acuerdos de control de fronteras de los países europeos implica que abusos a los derechos humanos suceden lejos del escrutinio público. Los fallos en los rescates, que directamente causan la muerte de hombres, mujeres y niños, sólo salen a la luz porque unos pocos supervivientes han vivido para contarlo.

Los países europeos y la Unión Europea no deberían implicarse en las prácticas de gestión de fronteras que ponen a migrantes, solicitantes de asilo y refugiados en riesgo. Deben revisar los acuerdos y vigilar sus consecuencias sobre los derechos humanos.

Únete a nuestra petición por la transparencia y rendición de cuentas. ¡Envía tu S.O.S a Europa!