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EEUU: El color de tu piel te puede condenar a muerte

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 9.205 firmantes

Petición antes del cierre

Reggie Clemons fue condenado a muerte en St. Louis en 1991. Desde entonces, ha mantenido su inocencia. Su caso ilustra muchos de los fallos de la pena de muerte en Estados Unidos. ¡Actúa!

Está acción está cerrada. Amnistía Internacional quiere dar las gracias a las más de 9.000 personas que se han sumado a la petición dirigida al Gobernador de Missouri, Jay Nixon, para que ante las múltiples irregularidades que presenta el juicio de Reggie Clemons, éste no sea ejecutado.

Amnistía Internacional hará llegar a las autoridades competentes las firmas recogidas, y seguirá trabajando en el seguimiento del caso con el objetivo no sólo de evitar la ejecución de Clemons, sino de lograr a nivel global la abolición de la pena capital en EEUU y en todo el mundo, ya que se trata de un castigo discriminatorio y arbitrario, que a menudo se utiliza de forma desproporcionada contra personas económicamente más desfavorecidas, las minorías y los miembros de comunidades raciales. Gracias de nuevo por habernos ayudado a presionar a las autoridades responsables para que Clemons no sea ejecutado.

Petición original:
Reggie Clemons
, de 37 años, lleva 17 en el corredor de la muerte, casi todos los de su vida adulta, en el Estado de Missouri. Fue condenado en 1991 por complicidad en el asesinato de dos jóvenes blancas en un proceso que plantea serias dudas: No existen pruebas físicas que vinculen a Clemons con el crimen del que se le acusa, la Fiscalía admite que Clemons no mató a las víctimas ni planeó el crimen, no pudo contar con una defensa adecuada y además, existen sospechas fundadas sobre brutalidad policial.

En este caso, un elemento subyace sobre todos los demás: la cuestión racial. Reginald Clemons es negro. Las dos víctimas del asesinato por el que se le acusa eran de raza blanca. En la composición del jurado se excluyó a las personas afroamericanas, resultando un jurado poco representativo en términos raciales. Los otros dos acusados, también negros, fueron condenados a muerte: uno fue ejecutado en 2005; el otro, menor de edad en el momento del crimen, fue condenado a cadena perpetua. El único acusado blanco se declaró culpable a cambio de una pena de prisión y su testimonio en contra de los otros tres. Actualmente está en libertad.

Todos estos datos muestran cómo la cuestión racial es uno de los factores que más influyen sobre el uso de la pena capital en Estados Unidos. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale en 2007 concluyó que la probabilidad de que personas afroamericanas sean condenadas a muerte es tres veces más alta que la de los acusados blancos en casos donde la víctima también es blanca.

La pena de muerte es una de las peores violaciones de los derechos humanos. Constituye el asesinato a sangre fría a manos del Estado. Es discriminatoria y arbitraria, y a menudo se utiliza de forma desproporcionada contra las personas económicamente desfavorecidas, las minorías y los miembros de comunidades raciales.

Actualmente, Reginald Clemons ha agotado todas sus posibilidades de apelación y espera en el corredor de la muerte una llamada de clemencia. Por ello, es necesario hacer saber a las autoridades del Estado de Missouri que ejecutar a Reggie sería un grave error.