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EEUU: No a la pena de muerte a enfermos mentales

Fotografía de Tina Morris con el cuerpo de su hermano James Colburn, enfermo mental, minutos después de su ejecución
Tina Morris con el cuerpo de su hermano James Colburn, enfermo mental, minutos después de su ejecución en Texas en marzo de 2003. © Fabian Biasio - pixsil
¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 43.953 firmantes

Esta acción está cerrada. Muchas gracias a las más de 43.000 personas que participaron con su firma en esta ciberacción.

Desde que se inicio la acción, el 31 de enero de 2006, ha habido noticias positivas y negativas en relación a esta cuestión. Por una parte, el 27 de junio de 2006 se ejecutó en Texas a Ángel Maturino Reséndiz, a pesar de que existían sólidos indicios de que padecía graves trastornos mentales, incluida esquizofrenia paranoide.

Sin embargo, el 28 de junio de 2007 la Corte Suprema de Estados Unidos adoptó una resolución que impedía la ejecución de Scott Panetti, condenado a muerte en Texas y que sufre graves delirios. En la resolución se definía con mayor precisión el criterio para determinar si una persona reclusa está mentalmente enferma desde un punto de vista legal. Al hacerlo, el tribunal reconocía también la dificultad de formular un juicio al respecto.

A esto se suma, además, el profundo debate suscitado en la sociedad de Estados Unidos sobre la utilización de la inyección letal como método de ejecución, así como sobre la ejecución de inocentes y de personas con enfermedades mentales.

Desde  que se reanudaron las ejecuciones en Estados Unidos en 1977 hasta diciembre de 2007 habían sido ejecutadas en Estados Unidos más de 1.099 personas. Al menos cien de estas personas padecían enfermedades o problemas mentales graves, bien antes de los delitos por los que fueron condenadas a muerte, bien en el momento de su ejecución.

Estados Unidos debe abolir la pena de muerte y, como primer paso mínimo, debe librarse de uno de los aspectos más vergonzosos de este castigo indecente: la ejecución de personas con enfermedades mentales.

A pesar de que la ciberacción está cerrada, la campaña por la abolición de la pena de muerte a personas con enfermedades mentales sigue abierta. Amnistía Internacional sigue colaborando con la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) en la recogida de firmas en papel, que te puedes descargar directamente en esta página.

Petición antes del cierre

Al menos 100 personas con enfermedades mentales han sido ejecutadas en Estados Unidos desde 1977. Se trata de un sistema demasiado lento para ayudarlas pero demasiado rápido para ejecutarlas.

“Las personas que han cometido delitos debido a estados mentales o conductas causadas por un trastorno mental necesitan tratamiento, no castigo”
NAMI, Alianza Nacional Personas con Enfermedad Mental EEUU

A finales de diciembre de 2005 habían sido ejecutadas en Estados Unidos más de 1.000 personas desde que se reanudaron las ejecuciones en este país en 1977. Decenas de ellas tenían antecedentes de problemas mentales graves, bien antes de los delitos por los que fueron condenadas a muerte, bien en el momento de su ejecución. Algunas padecían discapacidad intelectual, otras sufrían enfermedades mentales, y a algunas se les habían diagnosticado ambas cosas. Para algunas el diagnóstico fue trastornos mentales causados por terribles malos tratos en la infancia, la violencia carcelaria o sus experiencias como soldados enviados a combatir por su gobierno. En otras, parece que la enfermedad mental era hereditaria.

Para algunos de los ejecutados, los años vividos en el corredor de la muerte les habían provocado problemas de salud mental o exacerbado los que ya tenían. Entre las más de 100 personas que desde 1977 han retirado sus apelaciones y dado su “consentimiento” a su propia ejecución, hay varias con enfermedades mentales. Este deseo de morir facilita la labor de un Estado más que dispuesto a llevar la libertad de elección de estas personas hasta su conclusión letal.

EEUU debe abolir la pena de muerte, no obstante como primer paso mínimo, debemos exigirles a las autoridades de ese país para que se libren de uno de los aspectos más vergonzosos de este castigo indecente: la ejecución de personas con enfermedades mentales graves.