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Familia en riesgo de ser desalojada de la Cañada Real Galiana

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Esta acción ha finalizado. Hemos sido 22.647 firmantes

Petición antes del cierre

Abdelilah Ghailán y Fátima Zohra Alami y sus dos hijos no han sido consultados ni han participado en una solución alternativa. Al menos 25.000 personas podrían correr la misma suerte. Exige que no se lleve a caso este desalojo.

Esta acción ha finalizado. La vivienda de Fátima Zohra Alami Wahabi y Abdelilah Ghailán ha sido derruida en la madrugada del 6 de septiembre. El derribo se produjo en contravención de los estándares internacionales, lo que constituye una vulneración grave de los derechos humanos. La familia víctima del desalojo no ha sido consultada previamente, ni se le ha ofrecido un alojamiento alternativo adecuado. Además, el hecho de que el desalojo se haya producido durante la noche también vulnera la normativa internacional.

La familia había recibido una notificación judicial que autorizaba la entrada en el domicilio y el desalojo a partir del pasado 24 de junio de 2011. A pesar de que ese día no se hizo efectivo el derribo, como pudieron testimoniar observadores de Amnistía Internacional, la amenaza continuaba siendo constante y finalmente se ha producido el desalojo.

Amnistía Internacional continuará trabajando porque no se produzcan desalojos forzosos y porque las familias afectadas puedan ser informadas, consultadas, y obtengan un alojamiento alternativo adecuado, en cumplimiento de la normativa internacional.

Petición original:

 

“Mis niños tenían 3 años uno y el otro dos meses. A mí me detuvieron. Me contaron que los servicios sociales llegaron a las dos de la tarde. Se llevaron a mi esposa y a mis hijos a un Centro. Mi esposa no sabe hablar mucho, no sé lo que le dirían, pero ella no entendía. Cuando quedé en libertad, salí a las 11 de la noche y fui a buscarlos.”
Abdelilah Ghailán


Abdelilah Ghailán y Fátima Zohra Alami Wahabi, quienes residen en Cañada Real desde hace siete años junto con sus dos hijos, corren el riesgo de ser desalojados de su vivienda. La familia recibió una notificación judicial que autorizaba el desalojo a partir del pasado 24 de junio. A pesar de que ese día no se hizo efectivo el derribo, como pudieron testimoniar observadores de Amnistía Internacional, la amenaza es constante y podría suceder en cualquier momento.

Abdelilah y Fátima ya sufrieron otro desalojo en 2007, fruto del procedimiento judicial que inició el Ayuntamiento de Madrid en 2005, llevándose a cabo la demolición del inmueble en medio de graves y violentos incidentes en los que resultaron heridas numerosas personas.

En el curso de los dos procedimientos judiciales, el Ayuntamiento de Madrid no ha realizado una consulta efectiva con las personas afectadas, ni ofrecido un alojamiento alternativo, ni contemplado las salvaguardas necesarias para llevar a cabo dicho desalojo y derribo, lo que podría constituir un desalojo forzoso contrario a las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

La amenaza de este derribo se produce después de la entrada en vigor de la Ley de Cañada Real el pasado 30 de marzo. Esta ley establece que las Administraciones competentes llevarán a cabo un acuerdo marco para resolver todas las cuestiones relacionadas con los terrenos de la Cañada Real, dando en todo el proceso participación a los afectados.

Las consecuencias de los desalojos forzosos son catastróficas. Tras los desalojos, muchas personas se enfrentan a dificultades para encontrar o mantener un trabajo, pudiéndose quedar sin hogar y empeorando sus condiciones de vida. Pueden acarrear además un serio impacto en los derechos de los niños y niñas en materia de salud o educación y tienen también un grave impacto en las mujeres.  

Al menos unas 25.000 personas que residen en Cañada Real, tanto españolas como extranjeras, podrían enfrentar una suerte similar a Abdelilah y Fátima y sus hijos.