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Tortura a una activista china: el caso de Ni Yulan

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 29.565 firmantes

Petición antes del cierre

Ni Yulan ha pasado 4 años en la cárcel. Ha sido torturada hasta el punto de que ahora está en silla de ruedas, ha sido obligada a vivir en la calle, le han retirado su licencia de abogada y le acaban de condenar a otros dos años y medio de prisión. Su “delito”: defender el derecho a la vivienda.

Esta acción ha finalizado

(5 de mayo de 2012 - texto actualizado del 11 de octubre de 2013)

La activista en favor del derecho a la vivienda Ni Yulan, ¡libre!

Ni Yulan quedó en libertad el 5 de octubre después de cumplir dos años y seis meses en la cárcel de mujeres de Tiantanghe de Pekín. Ni Yulan se ha reunido con sus familiares, incluido su marido, Dong Jiqin, que salió de la cárcel el 5 de abril.
 
En 2002, la policía golpeó tan brutalmente a Ni Yulan que ésta quedó imposibilitada de andar sin ayuda. Gracias al tratamiento médico que recibía regularmente, cuando fue detenida en abril de 2011, su salud había mejorado y podía andar con muletas. Pero en la cárcel no recibió atención médica y ahora tiene que ir en silla de ruedas y sufre problemas respiratorios, cardíacos y digestivos.

Ni Yulan afirma que piensa presentar una denuncia contra el Departamento de Seguridad Pública del distrito de Xicheng de Pekín por mantenerla a ella y a su esposo detenidos en un hotel y cortarles el suministro de agua y electricidad entre junio de 2010 y abril de 2011. También van a seguir luchando para conseguir que los indemnicen por la destrucción de su vivienda y sus pertenencias en la demolición de su vivienda, justo antes de las Olimpiadas de Pekín de 2008.

Muchas gracias a las más 29 mil personas que han participado en esta acción.

Petición antes del cierre:

Ni Yulan, abogada, se ocupa de muchos casos políticamente delicados de demandantes y personas que protestan por la demolición de viviendas. Es una presa de conciencia más en China, encarcelada por el ejercicio pacífico de sus derechos.  Lo que hace particular su caso es el ensañamiento de las autoridades con ella:

  • En 2002 las autoridades la detuvieron y la torturaron durante varios días, rompiéndole los pies y las rótulas. Sus lesiones fueron tan graves que actualmente sigue en silla de ruedas. Cuando Ni Yulan trató de denunciarlo, la detuvieron, la declararon culpable de “obstrucción de asuntos públicos” y la condenaron a un año de cárcel, además de retirarle la licencia para ejercer la abogacía.
  • Al quedar en libertad en 2003, Ni Yulan siguió luchando por los derechos de las personas cuyas viviendas iban a ser demolidas con ocasión de los Juegos Olímpicos de Pekín. En 2008, justo antes de los Juegos, fue detenida y encarcelada durante dos años tras intentar impedir la demolición de su propia vivienda. Mientras estuvo en prisión, fue de nuevo torturada y no le proporcionaron atención médica.
  • Cuando quedó en libertad en abril de 2010, no tenía casa. Junto con su marido se fue a vivir a un hotel, hasta que la policía los obligó a ir a la calle y les impidió que alquilaran una vivienda e incluso que se alojaran en casas de amigos. En junio de 2010, tras una manifestación en la que decenas de personas expresaron su solidaridad con la pareja, la policía los trasladó a una residencia. Sin embargo, las autoridades continuaron sometiéndolos a vigilancia y otras formas de hostigamiento, como cortarles el agua, la electricidad y el acceso a Internet.
  • En la actualidad la activista tiene una lesión en la espalda porque la policía no puso el freno a su silla de ruedas al trasladarla a un centro de detención en 2011 y, mientras el furgón en el que viajaba se movía, la silla de ruedas no paró de rebotar contra las paredes. Los agentes no hicieron ningún caso a las quejas de Ni Yulan mientras esto sucedía.


Ni Yulan ha vuelo a ser condenada el 10 de abril 2012 por “buscar pelea y provocar problemas” y “fraude”. En el mismo juicio, manifiestamente injusto, su marido, Dong Jiqin, también ha sido condenado a 2 años.

La salud de ambos se ha deteriorado mucho en la cárcel: antes de su última detención en abril 2011 Ni Yulan podía andar con muletas gracias a un tratamiento médico; sin embargo durante su juicio pasó gran parte del tiempo postrada en una cama de hospital y necesitaba una máscara de oxígeno para respirar.