Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

Burundi: violencia sexual contra mujeres y niñas

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 60.617 firmantes

Petición antes del cierre

La violación y otras formas de violencia sexual contra mujeres alcanzan cifras alarmantes en Burundi. Frente a la ausencia de apoyo del Estado, un número incontable de mujeres y niñas víctimas de violencia sexual sufre en silencio.

Esta acción ha finalizado. Más de 60.000 personas han solicitado al gobierno de Burundi que tome las medidas necesarias para que las mujeres víctimas de violencia sexual puedan obtener justicia. Entre las peticiones se incluían el registro de todas las denuncias de violación y violencia sexual, la investigación exhaustiva e inmediata de todos los casos y el enjuiciamiento de los responsables de tales delitos. También se ha pedido que el Estado ofrezca apoyo jurídico adecuado a las mujeres víctimas de violación que deciden iniciar procedimientos legales.

 

Gracias a quienes participaron en esta acción.

 

Petición original:

 

“Descubrí que mi esposo había violado a nuestra hija de ocho años. Me dijo con desdén que como la niña era hija suya podía hacerlo de nuevo si quería”.
Madre de una víctima de violación

 

Entre 2004 y 2006, un promedio de 1.346 mujeres víctimas de violencia sexual denunciaron sus casos a organizaciones no gubernamentales. Esta cifra alarmante, sin embargo, es la punta del iceberg ya que sólo incluye a las mujeres que han podido acceder a centros médicos tras la agresión. Un número incontable de mujeres y niñas sufre en silencio.

 

La violación de mujeres y niñas está generalizada en Burundi y su comisión es obra tanto de agentes estatales como no estatales, incluidos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y militares. También los índices de violencia sexual contra mujeres son muy elevados en el ámbito de la comunidad y de la familia.

 

Las graves deficiencias del sistema policial y judicial han generado un clima en el que las víctimas de violación están menos dispuestas a iniciar procedimientos penales o, directamente, no pueden hacerlo. En ausencia de apoyo del Estado, de la comunidad y a menudo de la familia de la víctima, muchas violaciones de los derechos humanos de las mujeres permanecen sin denunciar y sin que nadie se ocupe de ellas.