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¡No a los desalojos forzosos en África!

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 2.196 firmantes

Petición antes del cierre

Todos los años, miles de familias que viven en ciudades africanas son expulsadas de sus hogares por las autoridades u otros agentes sin salvaguardas que protejan sus derechos humanos. ¡Actúa!

Esta acción ha finalizado (6 de julio de 2012). La mayoría de las personas que viven en ciudades del África subsahariana residen en asentamientos informales, de los cuales son desalojadas sin garantías de protección, es decir sin información, sin consulta, sin recursos judiciales efectivos y sin alojamiento alternativo.

Estos desalojos exponen a las personas a un mayor nivel de pobreza, ya que las personas no solo pierden sus casas, sino también sus posesiones y empleos, y los niños y las niñas se ven obligados a abandonar la escuela.

Amnistía Internacional seguirá trabajando por la prohibición de los desalojos forzosos en África y en otros lugares.
Muchas gracias a las más de 2.000 personas que han participado en esta acción.

Petición antes del cierre:
En torno a tres cuartas partes de las personas que viven en ciudades del África subsahariana residen en asentamientos informales, ya que las autoridades no han garantizado viviendas asequibles para vivir en la ciudad. Al igual que otros residentes, la mayoría trabaja, paga impuestos, vota, envía a sus hijos al colegio y contribuye a la economía de la ciudad. Sin embargo, esta población es excluida de los planes y presupuestos municipales, y su acceso al agua, la educación, la atención a la salud y la seguridad es inadecuado o inexistente.

Anualmente miles de personas que residen en estos asentamientos informales son desalojadas de manera forzada en las ciudades africanas. Los desalojos llevados a cabo sin garantías de protección, es decir sin información, sin consulta, sin recursos judiciales efectivos y sin alojamiento alternativo adecuado son contrarios a la legalidad internacional, normativa que los gobiernos africanos se han comprometido a respetar.

Estos desalojos forzosos destrozan vidas; las personas no solo pierden sus casas, sino también sus posesiones y empleos, y los niños y las niñas se ven obligados a abandonar la escuela.

Nadie puede ser objeto de un desalojo forzoso, independientemente de donde viva. Los desalojos forzosos, que a menudo se justifican en aras del “desarrollo”, sumen a las personas aún más en la pobreza y provocan que muchas de ellas se queden sin hogar y en la indigencia.

Las personas que viven en asentamientos informales tienen los mismos derechos a una vivienda adecuada, al agua, el saneamiento, la educación y la atención a la salud que el resto de la población.

Los desalojos forzosos son un problema, no una solución; hay que ponerles fin.