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Afganistán: mujeres asesinadas o amenazadas por luchar por sus derechos

Manifestación para protestar contra la ley que regula y restringe el movimiento de las mujeres afganas
Manifestación para protestar contra la ley que regula y restringe el movimiento de las mujeres afganas © Pajhwok Afghan News
¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 26.394 firmantes

Gracias a las más de 26.000 personas que han participado en este ciberacción solicitando al Presidente Karzai que tome medidas para las mujeres afganas defensoras de derechos humanos puedan hacer su trabajo sin miedo a morir o a sufrir represalias.

Lamentablemente no hemos tendido noticias de que haya tomado ninguna medida en este sentido. Amnistía Internacional continuará con su campaña para que las mujeres afganas puedan vivir libres de discriminación y violencia.

Petición antes del cierre

Maestras, médicas y activistas han sido asesinadas o amenazadas por sus actividades en favor de los derechos de mujeres y niñas. Únete a las mujeres afganas en la defensa de su derecho de vivir libres de discriminación y violencia.

En Afganistán, numerosas activistas, periodistas, profesionales de la salud, de la enseñanza o de la política ejercen una función esencial en la lucha por los derechos humanos de mujeres y niñas. Alfabetizan, gestionan albergues para supervivientes de violencia de género o sensibilizan sobre los peligros de los matrimonios forzosos y tempranos.

En septiembre 2013 la mujer policía de mayor rango fue asesinada. La teniente Negar se había destacado como defensora de la protección de las mujeres que denuncian el uso de la violencia contra mujeres y niñas. Su predecesora en el cargo, una escritora y dos representantes del Ministerio de Asuntos de la Mujer también fueron víctimas de homicidio en Afganistán en 2012.

Shala (nombre ficticio), activista pro derechos de las mujeres y maestra de la provincia de Helmand, nos relató el caso de una joven de 18 años a la que su marido le había dado una paliza y la mantuvo colgada de una cuerda dentro de un pozo durante tres días. Shala recibe constantes amenazas por su trabajo.

La Dra. D. es ginecóloga y proporciona atención sanitaria a mujeres víctimas de abusos. En 2007 trabajaba en una clínica en la provincia de Kunar en la que con frecuencia se practicaban abortos a niñas violadas por sus parientes. La Dra. D. recibía amenazas de los Talibanes que le advertían que la matarían a ella y a su familia a causa de su trabajo. Dos años más tarde, una explosión frente a su casa hirió gravemente a su hijo de 11 años. Seis meses más tarde, su hermano de 22 años murió por una granada que le lanzaron mientras se dirigía a su casa.