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Afganistán: Un túnel del tiempo macabro

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 21.178 firmantes

Petición antes del cierre

Los castigos de la era talibán, como lapidación, amputación de extremidades y flagelación, no deben incluirse en el Código Penal afgano. ¡Actúa!

Esta acción ha finalizado (19 de diciembre 2013)

¡Buenas noticias! Después de una amplia protesta pública internacional y nacional, el Ministerio de Justicia emitió un comunicado oficial anunciando que los cambios propuestos (la lapidación, amputación de extremidades y flagelación) no formarían parte del nuevo Código Penal. Sin embargo, que este retorno a la brutalidad haya estado en discusión es un ejemplo del peligro real que corren los frágiles avances logrados por las mujeres y los derechos humanos desde el derrocamiento de los talibanes. Amnistía Internacional seguirá trabajando para que  las leyes afganas respeten los tratados internacionales de derechos humanos.

¡Gracias a las más de 21.000 personas que firmaron esta acción!

Petición antes del cierre

Afganistán corre el riesgo de legalizar la brutalidad si se aceptan las enmiendas al Código Penal del país propuestas por el Ministerio de Justicia afgano y el Comité Ministerial de la Ley Islámica y Castigos Tradicionales e Investigación de Delitos.

Los cambios incluyen el restablecimiento de penas que se remontan a la era talibán y reflejan su interpretación de la ley islámica. Entre ellas figuran la muerte por lapidación pública por el “adulterio” cometido por personas casadas, la amputación de manos y pies por hurto y robo, y la flagelación con hasta 100 latigazos para personas solteras declaradas culpables de “adulterio”.

Amnistía Internacional considera que la lapidación, la amputación y la flagelación son formas de tortura, por lo que están estrictamente prohibidas en los tratados internacionales de derechos humanos firmados por Afganistán.

Además, algunos de estos castigos se proponen para actos que nunca deben ser penalizados, como las relaciones sexuales mantenidas de mutuo acuerdo entre personas adultas y la elección de religión.

Por otro lado, Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte —un castigo cruel, inhumano y degradante por excelencia— en cualquier circunstancia y con independencia de que la ejecución sea llevada a cabo por lapidación o mediante cualquier otro método.

Firma y distribuye esta acción para evitar esta vuelta a un pasado terrible para los derechos humanos en Afganistán.