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En 2008, Amnistía Internacional cumplió 30 años en España

Personas que trabajan por personas

Miles de acciones individuales unidas pueden marcar la diferencia

“Soy consciente de la cantidad de veces que me habéis salvado la vida y habéis hecho posible nuestra labor”
Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz en 2004, líder del Movimiento Cinturón Verde de Kenia. En 1991 fue detenida por primera vez, y desde entonces, los activistas de Amnistía Internacional han actuado para salvar su vida en cinco ocasiones.

En los últimos 30 años, Amnistía Internacional ha trabajado por miles de personas sometidas a graves violaciones de derechos humanos. Políticos como Vaclav Havel, Benazhir Butto o Olusegun Obasanjo. Premios Nobel como de Andrei Sajarov y su esposa Elena Bonner en la Federación Rusa, Aung Sang Suu Kyi en Myanmar u Orhan Pamuk en Turquía. Además de periodistas, abogados, escritores, ecologistas, entre otros, con destacados nombres como el de Salman Rushdie, escritor indio, Taslima Nasrin, escritora de Bangladesh, o Gary Kasparov, ajedrecista y activista político.

Pero la mayoría de los llamamientos que envían colaboradores y simpatizantes de Amnistía Internacional se escriben en favor de hombres y mujeres comunes, a veces incluso niños, para quienes no caer en el olvido puede llegar a significar la frontera entre la vida y la muerte.


“Fui condenado, junto con mis compañeros, por expresar pacíficamente mi opinión favorable a la autodeterminación del pueblo saharaui. Si fui puesto en libertad se debe sobre todo a que el secretario de la ONU estaba preparando su informe sobre el Sahara, y a la movilización de organizaciones como Amnistía Internacional”.
Ali Salem Tamek. Fue detenido, recluido y torturado en 2005 por reunir y difundir información sobre violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas marroquíes contra manifestantes saharauis en Marruecos y el Sahara Occidental.


En Chile, un funcionario de Naciones Unidas, “desapareció” el 14 de julio de 1976 en Santiago de Chile. Su cuerpo sin vida fue encontrado dos días después en un canal de la ciudad. Entre los acusados de su muerte se encontraban altos cargos del ejército chileno. No será hasta julio de 2007, cuando el Senado chileno ratifique el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y Naciones Unidas para indemnizar con 1,5 millones de dólares a la familia de Carmelo Soria.

En Colombia, un sociólogo e investigador trabajaba en la Comisión de Justicia y Paz, un organismo de la Conferencia de Religiosos colombiana que se dedicaba a la investigación, denuncia y difusión de los derechos humanos. Algunos compañeros de Justicia y Paz fueron asesinados y otros tuvieron que salir del país en 1998. Ivan Forero, ese mismo año, se acogió al Programa de Defensores de Amnistía Internacional España, que le permitió escapar de una situación de alto riesgo.

En Filipinas, un muchacho fue condenado a pena de muerte en un juicio sin las debidas garantías procesales. Sale del corredor de la muerte porque en junio de 2006 en Filipinas se abolió la pena de muerte. Amnistía Internacional ha presionado para que se celebrara un juicio justo y un reciente acuerdo entre los Gobiernos de España y Filipinas puede permitir que Paco Larrañaga regrese a España.

En Guinea Ecuatorial, el coordinador general del Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko, fue capturado por la policía en marzo de 2004. Nunca vio a un abogado, ni tuvo un juicio, ni se le acusó de nada. La presión internacional consiguió que fuera liberado en junio de 2006 por una amnistía decretada por el presidente Teodoro Obiang. Weja Chicampo no pudo ver a su familia y desde la cárcel se le subió a un avión que le trajo libre a España.

En Irán, una niña de 17 años fue condenada a muerte en 2005 después de admitir que asesinó a uno de los hombres que intentaron violarla a ella y a su sobrina. En 2007 los jueces la absolvieron de asesinato con premeditación, aunque la condenaron a entregar “dinero de sangre” a la familia del hombre al que había asesinado en defensa propia. La presión internacional había conseguido que la condena a muerte de Nazarin Mahabad Fatehi fuera anulada por el Tribunal Supremo en mayo de 2006.

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