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Víctimas de violencia de género
La violencia contra las mujeres es la violación de derechos humanos más extendida, oculta e impune.
Las mujeres inmigrantes en España están sobre-expuestas al riesgo de sufrir violencia de género y a morir asesinadas a manos de su pareja o expareja. Así, la tasa de víctimas mortales por millón de mujeres es, para las extranjeras, mucho mayor que para las españolas: en esos ocho años, como promedio, la vulnerabilidad de las extranjeras es más de seis veces la de las españolas.
La aprobación de la Ley Integral Contra la Violencia de Género supuso la primera norma que reconocía su especial vulnerabilidad y establecía el compromiso de garantizar su acceso a todos los recursos previstos para las víctimas, en pie de igualdad con el resto de las mujeres. Sin embargo, dos años después, el informe “Más riesgos y menos protección: mujeres inmigrantes en España frente a la violencia de género", denuncia los obstáculos que encuentran estas mujeres a la hora de acceder a justicia y a los recursos especializados necesarios.
La trata de seres humanos: la esclavitud del siglo XXI
La trata de personas es una grave violación de los derechos humanos, que según la Organización Internacional del Trabajo afecta cada año a alrededor de 2,5 millones de personas en el mundo que son captadas a través del engaño, amenazas, fuerza, abuso de situaciones de vulnerabilidad y otras formas de coacción, con el fin de someterlas a explotación.
Según UNICEF, la trata de personas genera unos beneficios que superan los 7.000 millones de dólares anuales; siendo el tercer negocio ilícito más lucrativo a nivel mundial, tras el tráfico de armas y de estupefacientes.
Según Naciones Unidas, España figura entre los principales países de tránsito y destino de la trata. La mayoría de estas víctimas son mujeres entre 18 y 25 años captadas en sus países de origen por delincuentes o redes criminales organizadas que recurren al engaño, las amenazas, la fuerza y otras formas de coacción para sacarlas de sus países y lucrase a través de su explotación. La trata se presenta así como un fenómeno especialmente vinculado a la inmigración y con rostro de mujer, aunque es un fenómeno global mucho más amplio que también afecta a menores y hombres. Si bien un alto porcentaje de víctimas de trata son explotadas en el ámbito de la prostitución, también abarca la explotación en otros ámbitos como el servicio doméstico, la agricultura, la mendicidad, la venta ambulante o los matrimonios serviles.
Hasta el momento, los gobiernos europeos han abordado la lucha contra la trata priorizando el control migratorio y la desarticulación de las redes criminales, en detrimento de la protección de las víctimas. El Convenio Europeo contra la Trata de Seres Humanos, aprobado en mayo de 2005, es una oportunidad para modificar este enfoque y garantizar, en todo caso, la protección de los derechos humanos de las víctimas. Por ello, Amnistía Internacional insta al Gobierno español a la firma y ratificación del Convenio europeo y la elaboración de un Plan Nacional de Lucha contra la Trata con un enfoque de derechos humanos.