
Actualizado a 27 de diciembre de 2011
Últimas noticias: El pasado lunes 26 de diciembre la agencia oficial de noticias iraní, ISNA, publicó unas declaraciones del jefe de la judicatura en la provincia de Azerbayán Oriental, Malek Ajdar Sharifi, en las que afirmaba que “expertos islámicos están revisando el caso para estudiar si la ejecución se puede llevar a cabo por medio de la horca”.
Ante estas declaraciones, Amnistía Internacional recuerda a las autoridades iraníes que Sakineh Mohammadi Ashtiani no puede ser ejecutada por ningún medio, ni en la horca, ni mediante lapidación. Sakineh debe ser puesta en libertad de manera inmediata por dos razones: Si está condenada a muerte por “complicidad en el asesinato de su marido", su entonces abogado, Javid Houtan Kiyan, afirmó que la condena fue reducida a cinco años, pena máxima por ese delito. A finales de septiembre de 2010, Sakineh ya habría cumplido ese periodo de cinco años. Sin embargo, si se encuentra condenada a muerte por lapidación por “adulterio”, también debe ser puesta en libertad, ya que nadie puede ser encarcelado, y menos aún condenado a muerte por haber mantenido relaciones sexuales consentidas.
Sakineh Mohammadi Ashtiani, madre de dos hijos, está presa desde 2005. En mayo de 2006 fue condenada a recibir 99 latigazos por mantener una "relación ilícita" con dos hombres. Con posterioridad, fue declarada culpable de tener una "relación extramatrimonial" y condenada a morir por lapidación.
En el juicio, dos de los cinco jueces del tribunal la declararon inocente, señalando que ya había sufrido una condena de flagelación y que no había pruebas suficientes de adulterio contra ella. Sin embargo, los otros tres, incluido el presidente del tribunal, la declararon culpable basándose en el “conocimiento del juez”, un principio de la legislación iraní que permite a los jueces adoptar una decisión en relación con la culpabilidad del acusado, aun en ausencia de pruebas claras o concluyentes.
El Tribunal Supremo confirmó la condena a muerte por adulterio el 27 de mayo de 2007. Meses más tarde, en agosto de 2010, el Tribunal Supremo comenzó una nueva revisión de la condena a muerte, aunque tal medida parecía tener únicamente por objeto reducir la presión internacional sobre las autoridades iraníes en favor de Sakineh.
Adicionalmente, el 11 de agosto de 2010, la televisión pública de Irán emitió lo que parecía ser una “confesión” de Sakineh Mohammadi, en la que se autoimplicaba en el asesinato de su marido. No era la primera vez que se utilizan “confesiones” televisadas como esta para inculpar a personas ya detenidas. Todo parece indicar que las autoridades iraníes orquestaron esta “confesión”, tratando de inventar nuevos cargos por el asesinato de su esposo. Lo más posible es que Sakineh fuera obligada a realizar esta “confesión”, ya que según informes, podría haber sido sometida a tortura u otros malos tratos durante su reclusión.
Sakineh fue acusada inicialmente de asesinato, pero sus hijos renunciaron a su derecho, reconocido por la legislación iraní, a presentar cargos contra ella. A pesar de ello, fue acusada y declarada culpable en aplicación del artículo 612 del Código Penal, tras lo que se le impuso la pena máxima de 10 años por su presunta participación en la muerte de su esposo. Su abogado ha afirmado en varias ocasiones que en 2009 le redujeron la condena a cinco años -la pena máxima por "complicidad en asesinato"- tras conseguir demostrar que no había hecho nada que condujera directamente a la muerte de su esposo. A pesar de que la documentación judicial muestra que la condenaron a prisión en relación con el asesinato, las autoridades iraníes afirman que el procedimiento por asesinato no ha concluido.
Durante esas mismas fechas, en verano de 2010, su por entonces abogado, Mohammad Mostafaei, tuvo que abandonar Irán debido al acoso al que estaba siendo sometido por parte de las autoridades iraníes. El Sr. Mostafaei había sido citado para interrogarlo y temía por su seguridad. Su esposa y su cuñado también fueron detenidos con objeto de obligarlo a entregarse. Desde entonces, Mohammad Mostafaei ha sido condenado in absentia a seis años de prisión por "atentar contra la seguridad nacional al hablar de Sakineh con medios de comunicación extranjeros" y por "propaganda contra el sistema". La defensa de Sakineh quedó en manos de otro abogado, Javid Houtan Kiyan, quien solicitó el 4 de agosto al Tribunal Supremo una revisión judicial del caso.
Una de las pocas buenas noticias de este caso llegó el 9 de septiembre de 2010, cuando el Poder Judicial iraní suspendió temporalmente la ejecución por lapidación de Sakineh, al parecer para revisar de nuevo el caso. Sin embargo, para nuestra organización este anuncio fue considerado insuficiente, ya que no suponía la conmutación de su condena a muerte.
Por otra parte, el pasado 15 de noviembre de 2010, la televisión iraní emitió un programa en el que Sakineh Mohammadi Ashtiani; su hijo, Sajjad Qaderzadeh; su abogado, Javid Houtan Kiyan, y dos periodistas alemanes realizaron unas declaraciones autoincriminatorias. El presentador de la cadena IRTV1 dijo que las reacciones internacionales a la posible ejecución de Sakineh eran una "guerra propagandística contra Irán". Se trataba de la tercera aparición en televisión desde el mes de agosto, y en ella Sakineh se calificaba a sí misma de "pecadora" y se refirió a las personas que hacen campaña en su favor: "Me están defendiendo sin ninguna razón. Ni siquiera las conozco". Su hijo apareció "confesando" haber mentido al describir el trato dispensado a su madre en la prisión, a la vez que una voz en off decía que Javid Houtan Kiyan había reconocido haber dicho a Sajjad que mintiera. Según explicó una voz en off en persa, los dos periodistas alemanes habían sido "engañados” por una mujer iraní, Mina Ahadi, que hacía campaña en Alemania en favor de Sakineh y los había enviado a Irán. Estas manifestaciones fueron negadas por Mina Ahadi.
El pasado 10 de diciembre de 2010, el canal de noticias Press TV, controlado por el Estado iraní, volvió a emitir una nueva “confesión” de Sakineh. Según los informes de los medios de comunicación, un equipo de producción de Press TV la recogió en la prisión junto con su hijo Sajjad Qaderzadeh, que también estaba detenido en la misma prisión, y fueron conducidos a su domicilio para realizar un "relato visual del delito en el lugar de los hechos", al parecer, para participar en un “documental”.
En este sentido, Amnistía Internacional se dirigió a las autoridades iraníes para recodar que las normas internacionales para juicios justos garantizan el derecho de toda persona a no ser obligada a autoincriminarse ni a confesarse culpable. Dado que además, no es la primera vez que las autoridades iraníes utilizan declaraciones de de este tipo, obtenidas probablemente bajo coacción, en ningún caso deben admitirse como prueba en los tribunales. Al igual que en las ocasiones anteriores, las autoridades iraníes nuevamente trataban de presentar a Sakineh como una peligrosa delincuente que merece ser ejecutada.
Antes de que acabara el año 2010, el Fiscal General iraní, en su función de portavoz del Poder Judicial, confirmó que Javid Houtan Kiyan, abogado de Sakineh, había sido detenido el 10 de octubre y que seguía siendo objeto de investigación por sus relaciones con “grupos antirrevolucionarios en el extranjero”. También declaró que se había hallado a Javid Houtan Kiyan en posesión de tres tarjetas de identidad falsas o duplicadas.
Según los medios de comunicación, Javid Houtan Kiyan fue detenido junto con Sajjad Ghaderzadeh, hijo de Sakineh, y dos ciudadanos alemanes mientras mantenían una entrevista. Amnistía Internacional realizó en su momento un llamamiento internacional temiendo que que Javid Houtan Kiyan fuera detenido únicamente por ejercer sus responsabilidades como abogado de Sakineh y por hablar con ciudadanos extranjeros sobre el caso. Su detención formaba parte de las actividades de las autoridades de acoso a abogados defensores y menoscaba todavía más un sistema de justicia que ya adolece de muchos defectos y que ha fallado a Sakineh desde el principio.
En este sentido, Sajjad Qaderzadeh quedó en libertad el 12 de diciembre de 2010 bajo fianza equivalente a 40.000 dólares estadounidenses pero aún puede enfrentarse a un proceso penal por sus actividades de campaña realizadas en favor de su madre. Los dos periodistas alemanes, cuyos nombres, Marcus Hellwig y Jens Koch, fueron facilitados poco después de ser puestos en libertad el pasado 19 de febrero de 2011 tras conmutarles un tribunal la pena de 20 meses de cárcel por una multa de 50.000 dólares a cada uno.
Sin embargo, Javid Houtan Kiyan aún permanece detenido y, según varias fuentes, podría haber sido condenado a entre uno y once años de prisión, así como a permanecer cinco años sin ejercer la abogacía, en un juicio en el que no contó con un abogado y en el que estaba acusado de contar “mentiras” sobre la causa contra su cliente, Sakineh. Además, se teme que haya sido torturado o sometido a otros malos tratos: en una carta atribuida a él mismo, Javid Houtan Kiyan denuncia que fue torturado durante su reclusión en régimen de incomunicación en la Sección 209 de la prisión de Evín del 11 de octubre al 12 de diciembre de 2010. En esta carta, asegura también que le hicieron quemaduras con cigarrillos y le golpearon reiteradamente, por lo que perdió algunos dientes. Además, también ha denunciado que fue empapado de agua y expuesto durante horas al frío. Según varios informes, fue hospitalizado como consecuencia de ello.
Igualmente, antes de ser detenido, Javid Houtan Kiyan dijo a Amnistía Internacional que el caso de su defendida sería examinado por la Comisión de Amnistía e Indulto, aunque desde la detención del abogado ha sido imposible conseguir ninguna otra información sobre la petición.
Mientras tanto, Sakineh permanece recluida en la prisión de Tabriz a la espera de noticias. Las autoridades iraníes ofrecen muy poca o nula información y por tanto, sigue expuesta a ser ejecutada en cualquier momento. Como resultado de la condena sobre su abogado, Javid Houtan Kiyan, no es posible conocer con exactitud el estado de su solicitud de una nueva revisión judicial de la condena a muerte. En una carta enviada por la embajada de Irán en España a la Sección española de Amnistía Internacional el 8 de julio de 2011, las autoridades iraníes reiteraron que Sakineh se encuentra condenada a muerte por lapidación y a 10 años de cárcel por asesinato.
Así, Sakineh continúa en peligro de ejecución, si bien si debe ser puesta en libertad de manera inmediata por dos razones: Si está condenada a muerte por “complicidad” en el asesinato de su marido, su entonces abogado, Javid Houtan Kiyan, afirmó que la condena fue reducida a cinco años, pena máxima por ese delito. A finales de septiembre de 2010, Sakineh ya habría cumplido ese periodo de cinco años. Si se encuentra condenada a muerte por lapidación por “adulterio”, también debe ser puesta en libertad, ya que nadie puede ser encarcelado, y menos aún condenado a muerte por haber mantenido relaciones sexuales consentidas.
Irán sigue teniendo uno de los índices de ejecución más altos del mundo. En 2010 las cifras oficiales facilitadas por las autoridades iraníes hablan de 252 ejecuciones, pero Amnistía Internacional ha recibido informes dignos de crédito según los cuales a estas cifras habría que añadir las más de 300 no reconocidas oficialmente, la mayoría llevadas a cabo en la prisión de Vakilabad, en la localidad de Mashhad. Además, se cree que hay al menos 10 mujeres y 4 hombres condenados a muerte por lapidación, aunque varios casos aún se están revisando y podrían imponerse otras condenas.
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