“Ese andar contando historias del conflicto armado en Colombia me acercó a la cultura de los derechos humanos”
HOLLMAN MORRIS
COLOMBIA

“Mi inclinación por el periodismo se da desde los 12 años. Descubrí que el periodismo era la mejor forma de estar cerca de la materia que más me gustaba en el colegio, la historia”.

Hollman Morris es periodista en Colombia, donde inicia su carrera a los 23 años en diferentes programas de noticias en televisión. En uno de ellos, AMPM, recorre su país buscando historias, en especial las de las víctimas de la guerra y las de las víctimas de violaciones de derechos humanos, temas muy poco presentes en la información oficial. “Ese andar contando historias del conflicto armado en Colombia me acercó a la cultura de los derechos humanos y a especializarme en un periodismo que rescatara estos valores”.

Su trabajo en programas como Bitácora y Contravía le consagró como periodista de referencia y sus crónicas eran esperadas por los televidentes. A la vez, la denuncia de las violaciones de derechos humanos trajo como consecuencia el inicio de amenazas, en un país que, según las organizaciones que defienden la libertad de prensa, es de los más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo. Decenas de profesionales de los medios han sido asesinados en Colombia en los últimos años, mientras que otros han tenido que callarse o exiliarse. ”Te debates entre dos grandes miedos: el que te provoca el intolerante que te amenaza y ese otro miedo, mucho más hermoso, el de las víctimas del conflicto”. Las amenazas más graves, en mayo del año 2000, lo llevaron a vivir en España durante un año. Allí nació su hija mayor, Daniela.

El periodista y su familia abandonaron nuevamente el país en 2007, convirtiéndose así en el quinto comunicador que salía de Colombia ese año por presiones. Las amenazas contra su vida eran constantes; Morris recibió una esquela mortuoria en la que había una fotografía suya, tachada con una X, y estas palabras: “por guerrillero, sapo y antipatriota” y “4, 3, 2, ya casi”. En el correo electrónico de Contravía, ya había recibido anteriormente mensajes con amenazas, intimidaciones e insultos de grupos paramilitares.