Dalila Zekal es presidenta del colectivo Bnat Nsoume. Da apoyo a las mujeres y los niños afectados por la violencia armada en la Mitidja, región cercana a Argel.
“Trabajo para que las mujeres sepan que son ciudadanas, que tienen derecho a trabajar, que tienen derecho a emanciparse, que son seres humanos y merecen respeto, que su cuerpo también merece respeto. Que tienen derecho a despertar”.
Desde la anulación de las primeras elecciones multipartidistas de Argelia en 1992, en las que ganó el Frente Islámico de Salvación, el país sufrió un conflicto interno que causó la muerte de decenas de miles de argelinos. En la actualidad, se mantiene un conflicto de baja intensidad, pero con graves abusos y violaciones a los derechos humanos.
Durante esos años, miles de mujeres y niñas fueron secuestradas y violadas, mutiladas y muertas por los diferentes grupos armados. Las que sobrevivieron, sufrieron el rechazo de sus familias y sus comunidades por ser consideradas una deshonra.
Cuenta que en algunas zonas de Argelia, un 90% de los hombres han "desaparecido" a manos de las fuerzas de seguridad o de los grupos armados. Las mujeres de “desaparecidos” no cuentan con el certificado de defunción de sus maridos, por lo que no pueden cobrar pensiones de viudedad. Tampoco pueden utilizar sus ahorros, o disponer de sus propiedades, si no lo autoriza su esposo. Por no poder, no pueden ni siquiera ser las tutoras de sus propios hijos. Así lo dice la ley argelina.
En la Mitidja se realizaron ejecuciones extrajudiciales masivas, "desapariciones", violaciones de mujeres. En esta zona habitan, los que Dalila denomina, “los supervivientes del caos”: mujeres con hijos fruto de una violación, marginados, sin identidad. Sin derechos.