“Nunca hacemos planes. Poder visitar a mis amigos dependerá de que el punto de control que nos separa esté abierto o no”
AMAL HIJAZI-HAWASH
PALESTINA

A Amal, como al resto de los hombres y mujeres palestinas, le han robado el tiempo y el espacio. Los cientos de puntos de control israelíes minan su día a día, su trabajo, hasta su descanso. Amal Hijazi-Hawash es coordinadora de Palestinian Working Women Society for Development. Sindicalista, defensora del liderazgo de las mujeres de Gaza y Cisjordania y coordinadora del Estatuto Legal de las Mujeres Palestinas a petición de la Autoridad Nacional Palestina. La lucha para ella es doble.

Primero, recuperar el control de su vida: “Nunca hacemos planes. Poder visitar a mis amigos dependerá de que el punto de control que nos separa esté abierto o no; volver a casa después del trabajo dependerá de que los soldados israelíes no te obliguen a dormir fuera de tu casa esa noche. Recoger a tus hijas del colegio dependerá de que no se produzca un nuevo toque de queda. Y sabes que no puedes acercarte para ver si ellas están bien, porque dispararán a todo el que se mueva. Cada noche cierro herméticamente las ventanas para que mis hijas duerman sin despertarse sobresaltadas por los disparos. Siempre estás esperando que algo pase, y siempre pasa”.

La ocupación militar israelí prácticamente ha destruido la economía palestina. Desempleo alarmante, pobreza extrema. Con los hombres en la cárcel o muertos, las mujeres sostienen económicamente a la familia. Pero muy pocas cuentan con un trabajo asalariado fuera del hogar, y las que lo tienen sufren la ansiedad de no saber si podrán regresar por las noches ante el cierre repentino de un puesto de control. Los escolares tampoco pueden asistir de forma periódica al colegio, el riesgo de agresiones por parte de los soldados israelíes hace que muchas familias opten por sacarlos de la escuela. La atención médica también está limitada. Muchas mujeres se han visto obligadas a dar a luz en puestos de control, junto a la carretera, e incluso en algunos casos perdieron a sus bebés.

Segundo, recuperar el futuro de su pueblo: “El futuro para el pueblo y para las mujeres palestinas pasará siempre por la creación de un Estado palestino”. Sin embargo, la presencia de las mujeres hoy en cargos representativos de la sociedad sigue siendo escasa. Los crímenes de honor se siguen produciendo, no se denuncian, y las condenas para los maridos o familiares que los cometen continúan siendo muy reducidas.