La historia de Mohamed es la misma que la de miles y miles de personas atrapadas en el conflicto armado que sufre desde hace más de cuatro años la región sudanesa de Darfur.
La población civil de Darfur ha sufrido crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, principalmente a manos del Gobierno sudanés y de las milicias yanyawid que actúan con su apoyo. Más de 200.000 personas han muerto como resultado del conflicto de Darfur, y más de dos millones han abandonado sus hogares. En todo este tiempo, el Gobierno sudanés ha mostrado repetidamente su falta de voluntad para tomar las medidas mínimas de protección hacia la población civil.
Mohamed Abdelshakour nació en Kiala, en la región de Darfur. Profesor de secundaria, su vida cambió cuando en unas vacaciones regresó a su pueblo. El 28 de marzo de 2003 fueron atacados por helicópteros, aviones y soldados de manera indiscriminada. Hubo 1.300 muertos, entre ellos su padre y 4 hermanos. Y empezó para él y su familia un viaje a ninguna parte, sin comida, escondidos en las montañas, hasta que llegaron a un campo de refugiados donde fueron acogidos.
Después de unos meses, Mohamed se trasladó a Nyala, donde encontró trabajo como traductor con una ONG. También comenzó a colaborar con diversas organizaciones gubernamentales, trabajando con los niños y jóvenes de los diferentes campos de refugiados de Darfur. A raíz de este trabajo, conoció a un grupo de periodistas españoles que estaban realizando un documental sobre la situación en la zona, y durante dos semanas les ayudó como guía y traductor.
Cuando los periodistas terminaron el trabajo y regresaban a su país, Mohamed les pidió una cámara: “Quería seguir rodando las terribles consecuencias de la guerra que asolaba mi país. Y eso fue lo que hice durante varios meses hasta que un día la policía me detuvo con la cámara, aunque por suerte no portaba ninguna de las cintas”. Finalmente le dejaron en libertad pero pocos días después su mujer Hamida recibió amenazas para que Mohamed se presentara nuevamente a la policía. Hamida consiguió escapar por la noche y juntos llegaron a Kenia después de largas jornadas, que tuvieron que hacer a pie la mayor parte del tiempo.
Ahora Mohamed sólo desea contar a quien quiera escucharle lo que sigue pasando en su país. Y lanza un llamamiento para que alguien haga algo para parar una tragedia que afecta a cientos de miles de personas. En España, país donde ha presentado la solicitud de asilo, ha participado en numerosas actividades para contar su experiencia. Mohamed también ha presentado al Tribunal Penal Internacional para Sudán su testimonio y las cintas que grabó con las pruebas del horror.