“Quería entender a mis amigos de Ramallah y no permanecer al margen de lo que les pasa”
IVONNE KLEINFELD
ISRAEL

Las mujeres israelíes también tienen que soportar la carga de vivir en una situación de conflicto. Sus vidas están expuestas a los ataques de grupos armados palestinos. Pero también se enfrentan a restricciones sociales en la vida pública y privada. Las restricciones son mayores, si hablamos de matrimonios mixtos, ya que la ley prohíbe la reunificación familiar en el caso de los israelíes casados con palestinas menores de 25 años y de las israelíes casadas con palestinos menores de 35.

Muchas mujeres israelíes son conscientes de que su situación no es comparable con la de sus vecinas palestinas. Ivonne Kleinfeld reside en Israel desde 1976, y empezó a participar en el programa Checkpoint-Watch “porque quería entender a mis amigos de Ramallah y no permanecer al margen de lo que les pasa”. Ivonne empezó a trabajar con otras mujeres israelíes y palestinas de Jerusalén en la organización Machsom Watch, para denunciar la ocupación y la existencia del muro y los puestos de control que dejan sin esperanza a cerca de cuatro millones de palestinos de Gaza y Cisjordania.

“Nos avergüenza lo que ocurre. No queremos que se haga esto en nuestro nombre”. Ivonne tiene claro que no hay simetría entre Palestina e Israel. “Uno es ocupado y otro ocupador. Uno es víctima y otro victimario. Uno es población civil y el otro es ejército”.

Ivonne y las mujeres de Machsom Watch observan y denuncian lo que pasa en los puntos de control, el 90% de los cuales está dentro del territorio palestino, dentro de una misma ciudad, en un barrio. No están ubicados en la frontera con Israel, porque no se puede viajar de un sitio a otro. “Con los puntos de control, el Gobierno israelí le ha robado el tiempo y el espacio a los palestinos. Creemos que es necesario seguir denunciando las dificultades de las mujeres en los puestos de control, los abusos que cometen los soldados israelíes, los ruegos que hacen los niños y las niñas para poder llegar al colegio”.

“Es cierto que hay ataques suicidas en Israel, pero no vivimos con el miedo continuo al terrorismo. Lo único que han conseguido estos ataques es que la población israelí no sea sensible a la situación de pobreza y supervivencia a la que se somete diariamente a los palestinos con el muro y los controles. Después del 11-S las cosas han ido a peor, en ese momento se empezó a hablar de terrorismo islámico, y se desvinculó la violencia que se vive en Israel y en los Territorios Ocupados, de la ocupación a la que se somete al pueblo palestino”.