
19-11-10 -
En 1956, la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño, que se consagraría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños y las niñas del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover el bienestar de los niños y niñas del mundo.
Dos años después, en 1959, la Asamblea aprobó la Declaración sobre los Derechos del Niño. Debido a su falta de cumplimiento, el 20 de noviembre de 1989 se redactó, por unanimidad, la Convención Sobre los Derechos del Niño. que obliga al cumplimiento y protección de los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes. La Convención reconoce a los y las menores de edad como sujetos activo de derechos, y no como meros objetos pasivos de un derecho a ser protegido. La importancia de la Convención es su carácter obligatorio. Su no cumplimiento convierte a los Estados en responsables jurídicamente ante la comunidad internacional.
Millones de niños y niñas del mundo no ven respetados hoy día ninguno de sus derechos fundamentales. Esto significa que no cubren necesidades tan básicas como el derecho a recibir una alimentación adecuada. Ante esta realidad tan dramática, es importante hacer una labor de denuncia social y pedir a los gobiernos del mundo que actúen a favor de la justicia.
¿Qué podemos hacer?
Preparar previamente al alumnado:
Actividad: Inventar diez símbolos que representen diez derechos de los niños y niñas. Colocarlos en diez lugares distintos. Poner debajo de cada uno papel continuo y pedir a los alumnos y alumnas que hagan dibujos debajo de cada símbolo expresando lo que significa para ellos cada uno de esos derechos.
Para investigar: Elegir uno de los derechos de la Convención e investigar con la ayuda de padres, madres y profesorado en qué lugares del mundo no se respeta.