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Jenni Williams, Sudáfrica

"Amnistía Internacional es nuestra hermana mayor"

Jenni Williams. © AI
Jenni Williams en el Secretariado Internacional de Amnistía Internacional en Londres. © AI

“Amnistía Internacional es nuestra hermana mayor”, dice Jenni Williams. “Cuando estoy en la cárcel, sé que alguien, mi hermana mayor, me está defendiendo a gritos, hablando a la gente de mí, y me siento menos angustiada, menos asustada y menos sola. Cuando iniciamos WOZA como movimiento no violento de desobediencia civil, la gente creía que estábamos locas, la sociedad civil no quería participar hasta que Amnistía Internacional empezó a escribir sobre nosotras. Nos ayudó a convertirnos en defensoras de los derechos humanos”.

Desde febrero de 2003, las integrantes de la organización de derechos humanos WOZA (Women of Zimbabwe Arise – Mujeres de Zimbabue, ¡en pie!) han sido detenidas repetidamente por la policía de Zimbabue mientras participaban en manifestaciones pacíficas contra el deterioro de la situación social, económica y de derechos humanos del país.

Jenni Williams, cofundadora de WOZA y abogada de derechos humanos, dijo a Amnistía Internacional en enero de 2009 que había sido detenida en 33 ocasiones. En septiembre de 2010 la detuvieron de nuevo tras saludar a activistas que acababan de salir de prisión.

La membresía de Amnistía Internacional lleva mucho tiempo haciendo campaña enérgicamente en favor de las activistas de WOZA. Aunque la presión todavía no ha conseguido terminar con la supresión de derechos, sí ha ayudado a que la policía trate de otra manera a las activistas durante la detención y la reclusión. Cuando se producen detenciones, nuestra membresía escribe y llama a las comisarías en las que están recluidas las mujeres, instando a la policía a liberarlas. Se sabe que la policía ha dicho a activistas de WOZA: “Di a tus amigos de Amnistía que no te hemos maltratado”.

“Telefonear a la policía, enviar por fax una protesta, firmar una postal… todas estas cosas suponen una diferencia, pues transmiten un mensaje claro”, dice Jenni Williams sobre las acciones emprendidas por miembros de Amnistía Internacional. “Creo que las llamadas a la policía de Zimbabue durante mi detención me salvaron de ser torturada y violada […] la comisaría estaba tan inundada de llamadas que dejaron de contestar al teléfono”.

El apoyo y la solidaridad constantes marcan otra diferencia importante: hacen sentir a las activistas de WOZA que no están solas, y les dan valor y fuerza para continuar con su lucha.

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