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Armas y municiones son transferidas a Darfur, en el oeste de Sudán, para desarrollar operaciones militares en las cuales se cometen gravísimas violaciones de derechos humanos contra la población. Este informe describe el proceso, con datos sobre la violación del embargo de armas decretado por Naciones Unidas en Darfur, entre enero y marzo de 2007. Este informe también documenta el uso de armas fabricadas en China y Rusia, dos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.
El informe denuncia la violencia sexual cometida contra las mujeres por agentes estatales, en tiempos de paz y de guerra, en países como Nigeria, Estados Unidos, México, Sudán, Colombia, Federación Rusa (Chechenia), o la República Democrática del Congo, entre otros.
La población civil del este de Chad está viviendo ahora la pesadilla de Darfur. Desde el fin de la estación de las lluvias, en octubre de 2006, los yanyawid sudaneses han reanudado sus ataques transfronterizos sobre el este de Chad donde, en unión de sus aliados chadianos, matan, saquean, destruyen aldeas y cometen violaciones con impunidad.
La presencia de la misión de mantenimiento de la paz de la Unión Africana en Darfur (AMIS) desde 2004 no ha logrado poner fin a los homicidios en masa, las violaciones y el desplazamiento forzado de civiles en la región. Y sin embargo, la protección de los civiles debe ser primordial en cualquier operación de mantenimiento de la paz en Darfur.
Decenas de miles de personas podrían morir en Darfur por falta de ayuda humanitaria. En los tres años que dura ya el conflicto, más de tres millones de personas, la mitad de la población de Darfur, han acabado dependiendo de la asistencia humanitaria.
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