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Autoridad Palestina (12-08-05)
Londres.- A Amnistía Internacional le preocupa mucho el número cada vez mayor de muertes de civiles, los frecuentes secuestros y otros abusos que se vienen produciendo coincidiendo con la escalada de los enfrentamientos violentos entre las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y los grupos armados que ha tenido lugar en las últimas semanas. El desorden cada vez está más afianzado y se deja a los civiles a merced de los abusos.
Los conflictos internos y luchas de poder endémicas entre las facciones rivales de la Autoridad Palestina y multitud de grupos armados han aumentado significativamente a medida que se aproxima la fecha de la retirada de Israel de la Franja de Gaza, prevista para este mes. Grupos armados vinculados a Fatah, partido gobernante, y a Hamas y otras facciones han estado luchando entre sí, compitiendo por que se reconozca el papel que cada uno de ellos afirma haber desempeñado a la hora de obligar a Israel a retirarse de Gaza. Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina hasta ahora han resultado incapaces de controlar las actividades de los grupos armados y hacerlos responder de sus delitos, o no han querido hacerlo.
En los últimos dos meses han muerto unos 15 civiles palestinos, cinco de ellos menores de edad, y aproximadamente 25, entre ellos seis menores, han resultado heridos en ataques y enfrentamientos armados entre grupos armados palestinos y las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. En los enfrentamientos también han resultado heridos unos 40 miembros de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y unos 25 individuos armados.
Al menos 11 personas, nueve de ellas extranjeras, han sido secuestradas por hombres armados palestinos que tratan de presionar a la Autoridad Palestina para que ponga en libertad a familiares o haga otras concesiones. Todos los secuestrados quedaron en libertad sin haber sufrido daños al cabo de unas horas, generalmente tras las negociaciones y la intervención de figuras públicas influyentes. El 8 de agosto, unos hombres armados secuestraron a tres miembros –un británico, un sueco y un palestino– del personal de la Agencia para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Jan Yunis, que quedaron en libertad al cabo de pocas horas. Los secuestradores exigían la libertad de un dirigente de Fatah detenido el día anterior por las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. En días anteriores, hombres armados habían intentado forzar la liberación del dirigente de Fatah detenido atacando las sedes de la Sociedad Palestina de la Media Luna Roja (SPMLR) y las oficinas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Jan Yunis, e intentando hacerse con el control del ayuntamiento de la ciudad.
El 29 de julio, un australiano y un palestino, miembros del personal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), fueron secuestrados en la ciudad de Gaza por familiares de un destacado miembro del Servicio de Información Militar palestino (Istikhbarat), secuestrado a su vez un día antes por uno de los muchos grupos armados afiliados a Fatah. Los dos trabajadores de la ONU y el alto funcionario del servicio de información palestino fueron puestos en libertad y sanos y salvos por sus respectivo secuestradores unas horas después.
Un incidente similar ocurrió el 13 de julio, cuando dos extranjeros que trabajaban en un proyecto hidrológico para una agencia de desarrollo fueron secuestrados por miembros de una poderosa familia que exigía la puesta en libertad de seis de sus miembros, sobre los que pesaban cargos penales. No se sabe si alguno de los responsables de éste y otros secuestros ha sido detenido ni si la Autoridad Palestina ha abierto una investigación.
En dos días consecutivos de comienzos de agosto, unos hombres armados atacaron con bombas los domicilios del fiscal general, Hussein Abu ‘Aassi, y del Presidente del Consejo Legislativo, Zuhair al-Sourani. El objetivo de este tipo de ataques contra altas autoridades judiciales de la Autoridad Palestina parece ser desalentar las investigaciones judiciales y las medidas contra la impunidad.
Las acciones de los grupos armados palestinos contra soldados y colonos israelíes en Gaza a veces también han puesto en peligro a la población palestina. El 2 de agosto, dos disparos de mortero efectuados por un grupo armado palestino contra asentamientos israelíes de la Franja de Gaza se desviaron y cayeron en zonas palestinas. Uno cayó en un hospital de Khan Yunis, y el segundo en una vivienda palestina en la ciudad septentrional de Beit Hanoun, donde mató a un niño de seis años e hirió a otras nueve personas, cinco de ellas menores.
Los intentos de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina de evitar los ataques de grupos palestinos a menudo han fracasado y han desembocado en choques armados con consecuencias letales. En la semana del 14 al 20 de julio, al menos cinco transeúntes, cuatro de ellos menores, murieron, y varios más resultaron heridos en un intercambio de disparos entre las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y hombres armados de Hamas en transitadas calles a plena luz del día. En los enfrentamientos también resultaron heridos más de 20 agentes de las fuerzas de seguridad y más de una decena de hombres armados de Hamas. Hombres armados también colocaron bombas-trampa o minas en ciertas carreteras para impedir el acceso a las fuerzas de seguridad, poniendo en grave peligro a la población local.
Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina se han visto gravemente mermadas tanto por los reiterados ataques del ejército israelí como por la atmósfera de impunidad cada vez más afianzada en los últimos cinco años. Sin embargo, cuanto más se permita que la situación se deteriore, más difícil será dar marcha atrás.
Actualmente es necesario que la Autoridad Palestina tome medidas para cambiar la mentalidad de su aparato de seguridad y para sustituir la cultura de la impunidad por la cultura de la rendición de cuentas.
La Autoridad Palestina no debe escatimar esfuerzos para poner fin al creciente desorden y aplicar mecanismos concretos que garantice la protección de la población civil palestina, así como de los activistas de derechos humanos, cooperantes y periodistas extranjeros.
Los grupos armados palestinos, por su parte, deben poner fin a los ataques contra civiles y no participar en acciones que pongan en peligro la seguridad de la población civil.
Categorías: Conflictos armados, Grupos armados de oposición, Israel y Territorios Ocupados
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