Únete a Amnistía Internacional
Ayuda a poner fin a los abusos de derechos humanos.
Visita nuestra Tienda
Regala o compra artículos de Amnistía Internacional.
Haz un legado
Asegura que tus principios seguirán siendo defendidos, siempre.

La atroz violencia que asola Irak, en buena medida sectaria, ha obligado a millones de iraquíes a abandonar sus hogares, originando una crisis de desplazamiento que se ha convertido en uno de los peores desastres humanitarios del mundo de los últimos tiempos. Según el ACNUR, hay ya alrededor de 4,2 millones de personas desplazadas: 2,2 millones internamente, y más de 2 millones fuera de Irak. La inmensa mayoría de las que se han visto obligadas a abandonar el país han ido a Siria (alrededor de 1,4 millones) o a Jordania (alrededor de 0,5 millones).
Estos dos países se esfuerzan por hacer frente a la afluencia masiva de refugiados, que somete a considerable presión sus infraestructuras y recursos económicos, especialmente en los sectores de la salud y la educación. Ambos han recibido muy poca ayuda económica para afrontarlo, incluso de países que se lo habían prometido –por ejemplo, en la conferencia internacional sobre los refugiados iraquíes celebrada en Ginebra en abril de 2007 bajo los auspicios del ACNUR-.
La mayoría de los iraquíes que viven tanto en Siria y Jordania como en otros países de la región sufren grandes dificultades económicas, debido principalmente a que no se les permite trabajar. Además, están expuestos a la detención y la expulsión por continuar allí tras haberles caducado el visado.
Los dos millones de iraquíes desplazados dentro de las fronteras de su propio país se enfrentan a la escasez de comida, agua potable, electricidad y cuidados sanitarios, y no logran escolarizar a sus hijos. Forman parte de un colectivo de ocho millones de conciudadanos que dependen de la ayuda de emergencia para sobrevivir.