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¿Libertad de expresión?
El presidente chino Hu Jintao y Bill Gates, presidente de Microsoft. Washington, 2006. © APGraphicsBankHaz clic para ampliar
El presidente chino Hu Jintao y Bill Gates, presidente de Microsoft. Washington, 2006. © APGraphicsBank

A pesar de que en 2007 se introdujo una nueva normativa encaminada a aumentar la libertad de los periodistas extranjeros para cubrir noticias en China, muchos han sido detenidos e incluso agredidos cuando intentaban informar sobre algunos asuntos juzgados delicados por las autoridades. El Club de Corresponsales Extranjeros de China documentó aproximadamente 180 casos en 2007, aumentando la cifra hasta los 230 durante 2008.

Los periodistas chinos por su parte no se han beneficiado de esta nueva normativa, y siguen trabajando bajo un control y una censura estrictos. Los que publican artículos criticando a las autoridades o a la política oficial se arriesgan a ser procesados y encarcelados, empleándose habitualmente vagas acusaciones como “subvertir la seguridad del Estado” o “filtrar secretos de Estado al exterior” para justificar el acoso a quién denuncia la situación de los derechos humanos en China en un claro intento de amordazar a los disidentes.

Se han introducido nuevos reglamentos para aumentar los controles oficiales sobre Internet. El control, la regulación y la censura se han extendido a  autores de blogs y propietarios de sitios web. Se han cerrado numerosos sitios web por proporcionar información que las autoridades consideraron “delicada”. Los cibernautas que suben esa información a la Red corren el riesgo de ser detenidos, procesados y encarcelados.

Muchos asuntos o palabras que se consideran políticamente delicados siguen estando censurados en Internet, como la represión de Tiananmen de 1989, o palabras como “derechos humanos”. La lista de asuntos juzgados “sensibles” por las autoridades sufre continuos cambios, y son parte de un gigantesco filtro (el llamado “gran escudo dorado”), mediante el cual las autoridades Chinas controlan en todo momento los contenidos accesibles a través de Internet dentro de China. Departamentos de policía especializados se encargan de vigilar en todo momento a los internautas.

Numerosas páginas web, como la de Amnistía Internacional, siguen siendo inaccesibles. Durante la semana anterior al comienzo de las Olimpiadas de 2008, y ante la fuerte presión internacional, las autoridades chinas desbloquearon el acceso a varios sitio web anteriormente juzgados “sensibles”, entre los que se encontraba el sitio web de Amnistía Internacional. Sin embargo, muchos otros sitios continuaron bloqueados, y este desbloqueo en ningún caso fue definitivo como demuestra el hecho de que el sitio web de Amnistía Internacional fuese bloqueado de nuevo el 25 de agosto, al terminar los Juegos Olímpicos.

Los controles sobre la información se han extendido incluso al servicio de mensajes cortos (SMS) en Pekín.Las personas que caen en desgracia con los censores, pueden ir a dar a la cárcel o ser puestos bajo arresto domiciliario, como decenas de periodistas y escritores que se encuentran presos  por informar sobre cuestiones consideradas delicadas desde el punto de vista político.

Algunos casos de personas encarceladas por ejercer su derecho a la libertad de expresión, son los de:

  • Shi Tao: cumple una condena de 10 años por haber enviado un mensaje de correo electrónico en relación al 15º aniversario de la represión de Tiananmen de 1989. La empresa Yahoo reconoció que proporcionó a las autoridades chinas los datos de usuario de la cuenta de Shi Tao, información que sirvió para condenarlo.
  • Huang Jinqiu sigue cumpliendo una condena de 12 años de cárcel, tras ser acusado de “incitar a la subversión”. Su “delito” fue publicar escritos a favor de un cambio democrático en China.