
China ( 9-03-09)
Amnistía Internacional ha pedido hoy, 9 de marzo de 2009, al gobierno chino la apertura inmediata de Tíbet a los observadores de derechos humanos y a los medios de comunicación, y que ponga fin a su “campaña de mano dura contra la delincuencia” que puso en marcha anticipándose a las manifestaciones para conmemorar el 50 aniversario del fallido levantamiento tibetano de 1959.
La organización advirtió de que es probable que el aumento de las medidas de seguridad adoptadas por el gobierno chino con vistas al 50 aniversario agrave una situación ya de por sí bastante tensa.
“Las medidas de seguridad extremas no servirán sino para aumentar la tensión y dar lugar a más violaciones de derechos humanos” manifestó Roseann Rife, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía.
Desde marzo de 2008 ha habido un control estricto de la afluencia de información desde la región. A los periodistas extranjeros sólo se les ha permitido entrar en viajes en grupo organizados por el gobierno y a los observadores de la ONU se les ha negado toda posibilidad de acceso.
A pesar del cierre en curso y del reciente aumento de la presencia militar, Amnistía Internacional ha recibido informes sobre diversas violaciones de derechos humanos perpetradas contra la población: detención y reclusión arbitrarias, custodia prolongada y encarcelamiento de manifestantes políticos y otros presos de conciencia, tortura y otros malos tratos, y violaciones de la libertad de expresión, asociación y reunión y del derecho del pueblo tibetano a conservar su cultura, su lengua y su religión.
“Las autoridades deben abrir Tíbet inmediatamente y permitir que entren en la región observadores independientes de derechos humanos y medios de comunicación internacionales –afirmó Roseann Rife–. Asimismo, deben extender una invitación permanente a los expertos de derechos humanos de la ONU para visitar la región.”
En un “libro blanco” publicado recientemente por las autoridades, las autoridades definen toda protesta como intento de provocar disturbios por parte de las fuerzas occidentales antichinas.
“La postura del gobierno indica que las autoridades chinas no han reconocido el alcance de las quejas expresadas por la población tibetana desde hace tiempo y es una postura equivocada para alcanzar la meta gubernamental de la estabilidad social” afirmó Roseann Rife.
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Categorías: Asia y Oceanía, China, Libertad de expresión, Uso excesivo de la fuerza
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