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19-enero-2012
No puede haber democracia si las mujeres no participan

Yara Sallam, defensora de los derechos humanos egipcia, nos visitó en octubre de 2011. Muchas cosas han pasado en Egipto desde entonces, y seguro que nuevos acontecimiento sucederán antes de que esta entrevista vea la luz. Pese a que el devenir de los hechos pueda hacer que alguna de las preguntas y respuestas de Yara queden desbordadas por la realidad, creemos igualmente valioso su testimonio. El testimonio de una de las personas que lucha, en el corazón de la primavera árabe, para que el mundo cambie.

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Yara Sallam, defensora de los derechos humanos egipcia, en las oficinas de la sección española de Amnistía Internacional. © AI/Juan Ignacio Cortés

Nacida en El Cairo en 1985, Yara Sallam es licenciada en derecho por la Universidad del Cairo en Egipto y la Universidad París I. También es Máster en Derechos Humanos por la Universidad de Notre Dame (EE. UU.). Ha trabajado para varias ONG egipcias y en la Comisión Africana para los Derechos Humanos. Actualmente, es directora del Programa para Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos de la ONG egipcia Nazra (www.nazra.org).


Esta ONG fue fundada hace cuatro años por jóvenes activistas e investigadoras. Su principal objetivo es reivindicar la convicción de que las mujeres son pieza indispensable del respeto a los derechos humanos y de la democracia. En julio de 2011, Nazra decidió establecer un programa para la protección de las defensoras de los derechos humanos, reaccionando a una necesidad de apoyo y protección urgente después de la revolución del 25 enero 2011, del que Yara  es directora.

¿Cuáles son las prioridades de Nazra de cara a las elecciones? ¿Tienen una lista concreta de peticiones?

Nazra y otras organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres nos estamos centrando en apoyar a las mujeres que se presentan a las elecciones. Entre otras cosas, porque si acceden al parlamento será más fácil trabajar con ellas a favor de los derechos de la mujer. Más allá de eso, no tenemos un plan cerrado. La situación en Egipto es muy cambiante. Durante meses, ha sido muy difícil reunirse, y ha sido imposible cerrar una agenda de acción conjunta con otras organizaciones.

¿Cree que las elecciones van a ser verdaderamente libres?

No estoy segura. Seguimos siendo un poco escépticos al respecto. Nada está claro en este momento en la esfera política en Egipto. Los militares comenzaron con una política muy pacífica. Luego se han mostrado violentos y sangrientos con los manifestantes. Es muy impredecible cómo van a actuar de cara a las elecciones. No sabemos si defenderán los derechos de la gente o empujarán los resultados hacia algo que les convenga.

¿Cómo ve la situación en la región? Hubo mucha esperanza al comienzo de la primavera árabe, pero ahora las cosas parecen más impredecibles.

Soy optimista. Pero una revolución no sucede en uno o dos meses. En los países donde los árabes hemos podido derrocar a nuestros dictadores necesitamos tener una visión a largo plazo y derribar todo el régimen dictatorial, no sólo a sus presidentes. 

Entonces, ustedes están en el comienzo de un largo camino.

Sí, es un camino largo. El derrocamiento de Mubarak fue sólo el comienzo. La revolución continúa. Y continuará durante un tiempo. Hasta que tengamos un gobierno, un parlamento y un presidente civiles, elegidos democráticamente. Tenemos que seguir luchando hasta conseguir que los militares vuelvan a su trabajo y abandonen la política.

¿Cree que el pueblo egipto tiene la energía suficiente para conseguir la llegada de la democracia a través de esta revolución?

Creo que los egiptos, como cualquier otro pueblo del mundo, es capaz de transformar su sociedad en una democracia. El desafio que enfrentamos actualmente es que el ejército siempre tuvo buena reputación entre el egipcio medio e, infortunadamente, es quien está bloqueando el camino hacia la democracia. El desafío que enfrentamos es movilizar a la gente contra el poder de los militares.

¿Habrá un lugar para las mujeres en la vida pública tras este largo camino hacia la democracia?

No puede haber una democracia sin mujeres. En ningún lugar. La base de la democracia es la igualdad entre todo tipo de gente. No puedo imaginar una democracia sin un lugar seguro y abierto para la participación de las mujeres en la vida pública.

¿Qué papel cree que pueden jugar los partidos islamistas, no sólo en Egipto sino en toda la región? ¿Pueden ser una fuerza que impulse a la democracia?

Si la gente quiere que un movimiento islámico ascienda al poder, eso debería suceder. El resto, aunque no estemos contentos con ello, deberíamos aceptar esta elección. Espero que las elecciones tengan lugar, sean realmente libres y se terminen las especulaciones. Nunca tuvimos la oportunidad real de comprobar si la gente quiere a los islamistas en el poder o no. Pienso que, en cualquier caso, no debemos tener miedo de que los islamistas lleguen al poder, porque los países también están interesados en mantener una buena imagen hacia el exterior. La imagen que quiera proyectar un país de cara a Occidente también jugará un papel en la toma de decisiones.

¿Qué dicen los Hermanos Musulmanes acerca de la participación de la mujer en la vida pública?

Los Hermanos Musulmanes tienen candidatos mujeres. Dicen que prefieren que haya mujeres religiosas en el Parlamento que personas con una orientación laica. Afortunadamente, no pueden negar que las mujeres jugaron un gran papel durante las protestas que llevaron al derrocamiento de Mubarak. En público dicen que están a favor de la participación de la mujer en la vida pública, al contrario que los salafistas, que son muy radicales. Pero con limitaciones. Ellos tienen un documento en su web que habla sobre minorías y mujeres. Parece bien, parece moderno. Pero creo que es una cuestión formal, una cuestión superficial.

¿Qué papel piensa que puede jugar Amnistía Internacional en la defensa de los derechos de la mujer y de los derechos humanos en general en Egipto?

Creo que podemos trabajar juntos de forma solidaria. Amnistía Internacional tiene mucha experiencia y muchos voluntarios. Si algo sucede en estos días, nosotros vamos a necesitar responder muy rápido, movilizar mucha gente. Y la presión internacional es muy importante para el Gobierno, porque ellos tienen una fuerte conciencia de que tienen que preservar su imagen hacia el exterior.



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