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Acude y apoya nuestra campaña haciéndole llegar una carta al presidente de Nicaragua para pedirle que cese la violencia sexual contra las niñas, garantizar su acceso a la justicia, y una reparación por la agresión sufrida.
El pasado mes de noviembre, Amnistía Internacional presentaba el informe "Escucha sus voces y actúa: No más violaciones y violencia sexual contra niñas en Nicaragua" en el que a través de las experiencias de las menores víctimas de violación y violencia sexual, la organización denunciaba la falta de ayuda por parte del Estado a las supervivientes y los obstáculos que se encuentran en su acceso a la justicia y a los servicios de rehabilitación.
Según datos policiales, entre 1998 y 2008 se presentaron cerca de 15.000 denuncias, de las que unas 10.000 procedían de niñas menores de 17 años. El hogar es con frecuencia un lugar peligroso y muchas niñas que sufren abuso sexual a manos de sus familiares se ven presionadas a guardar silencio.
Amnistía Internacional documentó cómo la sociedad nicaragüense estigmatiza a las víctimas de abuso sexual y cómo este tema sigue siendo tabú, lo que hace que las niñas no se atrevan a denunciar la terrible situación que están viviendo.
Las niñas que sacan fuerzas para denunciar la violación o los abusos sexuales, a menudo se enfrentan con unos policías, fiscales y jueces que no cumplen las normas nacionales e internacionales sobre el trato a las víctimas de abuso sexual. Además, a las víctimas les resulta difícil cubrir los costes de los desplazamientos para asistir a vistas judiciales o acudir a citas en el hospital o a instituciones forenses.
Precisamente, en Nicaragua existe el Protocolo de Actuación en Delitos de Maltrato Familiar y Agresiones Sexuales: Guía para personal Policial, Fiscal, Médico Forense y Judicial (www.minsa.gob.ni/vi<wbr></wbr>gepi/html/boletin/2005/sem<wbr></wbr>ana36/editorial36.pdf), que se hizo en colaboración y fue financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Sin embargo, en la práctica no se está aplicando de manera adecuada.
En este sentido Amnistía Internacional ha solicitado mociones en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que pidan al Gobierno español que utilice su influencia y la labor desarrollada en el ámbito de la violencia sexual en Nicaragua, para instar al Gobierno de este país a poner en marcha un plan nacional que cuente con todos los recursos para prevenir la violencia sexual, proteger a las supervivientes y garantizar su acceso a la justicia y la reparación integral.
Algunas sobrevivientes sufren el trauma adicional de descubrir que se han quedado embarazadas a consecuencia de la violación. Actualmente no existe ningún tipo de ayuda para aquellas que desean continuar con el embarazo, ni para el cuidado del bebé, ni para regresar a sus estudios o a su trabajo.
Y aquellas que no quieren seguir adelante con el embarazo se encuentran con que desde 2008, todas las formas de aborto están tipificadas como delito. La ley obliga a las niñas, bajo pena de cárcel, a continuar con su embarazo después de haber sido violadas, incluso aunque el embarazo ponga en peligro su vida o su salud.
El jueves que viene (17 de marzo) ven y apoya nuestra campaña haciéndole llegar una carta al presidente de Nicaragua para pedirle que cese la violencia sexual contra las niñas, garantizar su acceso a la justicia, y una reparación por la agresión sufrida.
¡¡Te esperamos!!
Y si no puedes venir, existen otros medios de apoyo a las víctimas:
Cada año alrededor de 2.000 niñas sobrevivientes de abusos acuden a centros de acogida de ONG en busca de apoyo. Amnistía Internacional ha puesto en marcha una campaña on-line de recogida de mensajes de solidaridad a través de la web: www.actuaconamnistia.org
Además, quienes trabajan directamente con las niñas en los centros de acogida han manifestado a Amnistía Internacional que, para ellas, dibujar y escribir sobre su futuro puede tener un efecto reparador. Por eso, junto con los mensajes de solidaridad también estamos pidiendo un donativo para comprar un regalo: un diario para cada niña, un diario en el que puedan escribir sobre sus sueños y manifestar su derecho a un futuro digno. Cada diario simboliza el apoyo de una persona al futuro de esas niñas.
Tanto los mensajes como los diarios, Amnistía Internacional los entregará a los centros de acogida de niñas en Nicaragua. La organización también pedirá al Gobierno nicaragüense que escuche sus voces y las proteja de la violencia sexual.
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