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Amnistía Internacional pide que se proteja su labor
Cada año, miles de migrantes procedentes de Centroamérica sufren malos tratos, secuestros y violaciones durante su viaje hacia EEUU a través de México. Otros desaparecen sin dejar rastro, asesinados. Las bandas delictivas son responsables de la gran mayoría de los delitos perpetrados contra migrantes irregulares, pero hay indicios de la complicidad de autoridades de distinto nivel en muchos de estos abusos.
El padre Alejandro Solalinde Guerra es un sacerdote católico que ha dedicado su vida a proporcionar un lugar seguro para los migrantes, lejos de las bandas delictivas que los explotan y abusan de ellos. Viajó en la red de trenes de carga que toman los migrantes que se dirigen a la frontera norte de México y dijo que hacer el viaje él mismo era la única forma de llegar a saber los horrores que los migrantes tienen que enfrentar. El 26 de febrero de 2007, el padre Solalinde estableció el albergue para migrantes de Ciudad Ixtepec en Oaxaca cerca de las vías del tren usadas por migrantes centroamericanos. Más de 400 migrantes durmieron en el albergue esa primera noche y desde entonces el flujo de personas ha sido constante. Su solidaridad con los migrantes ha provocado ataques y acoso por parte de algunos miembros de comunidades locales, muchas veces incitados por bandas delictivas y funcionarios. El padre Solalinde ha recibido regularmente amenazas de muerte e intimidación y las autoridades han hecho poco para protegerlo, o investigar esas amenazas contra él.
Amnistía Internacional quiere que se proteja al padre Solalinde y su equipo del albergue de migrantes, con el fin de que puedan llevar a cabo sin temor a represalias su labor humanitaria. Ayudarle y protegerle significa ayudar y proteger a todas las personas comprometidas con la red de personas que ayudan a los migrantes que atraviesan México.

Durante su estancia en Asturias, el P. Solalinde tuvo la oportunidad de entrevistarse con el director de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y representantes de varias ONG. También participó en una celebración religiosa en una parroquia de Oviedo tras la que se celebró un coloquio, así como en una charla en un colegio.
A pesar de lo apretado de la agenda, hubo tiempo para un encuentro con activistas de Amnistía Internacional en Asturias, así como para entrevistas para la prensa escrita y emisoras de radio.
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