
Inicio Preso de conciencia
Okunishi Masaru
Tiene ahora 81 años. ha sido condenado a muerte por la acusación de envenenamiento de cinco mujeres en 1961. La policía obtuvo su confesión, según parece, utilizando la tortura.
Él se retracto de su confesión durante unprimer juicio, y fue absuelto por falta de pruebas. Sin embargo, este veredicto fue anulado por un tribunal superior, que lo condenó a la muerte. El Tribunal Supremo confirmó su sentencia a la pena capital el 15 de junio de 1972.
Okunishi Masaru ha pasado 46 años en custodia, y durante 35 años en el corredor de la muerte, sabiendo que podía ser ejecutado en cualquier momento.
Condenado a pena de muerte, parece haber sufrido tortura y malos tratos.
Se considera que tuvo un juicio injusto.
Adoptado como preso de conciencia por el Grupo, vamos a escribir a las autoridades japonesas para intentar que a sus 81 años, Okunishi Maseru no sea ejecutado. También intentaremos que Masaru tenga una revisión de su proceso, dentro de lo que en las normas internacionales es considerado un juicio justo.
Pediremos:
* que a Okunishi Masaru se le conceda un nuevo juicio que cumpla con las normas internacionales de juicio justas, incluido el acceso completo a los abogados de su elección
* seguridad de que Okunishi Masaru no se enfrentará a la pena de muerte
* reformar o derogar el daiyo kangoku (sistema penitenciario de sustitución) y poner a la misma en línea con las normas internacionales
* mejorar las condiciones de prisión para los condenados a muerte, de conformidad con las recomendaciones del Comité de derechos humanos de las Naciones Unidas
* una moratoria sobre las ejecuciones y la conmutación de las penas de todos los que actualmente están condenados a muerte.

Suliamon Olyfemi, nigeriano, fue uno de los cientos de extranjeros, de Somalia, Ghana y Nigeria, detenidos en Arabia Saudí, en arrestos masivos en septiembre 2002, después de una disputa que acabó con la muerte de un policía saudí en Yidda. Suliamon Olyfemi, que defiende su inocencia, fue posteriormente condenado a muerte tras un juicio injusto mientras otros 12 de los arrestados con él fueron sentenciados a penas de prisión y castigo corporal.
Según la información disponible, el 28 de septiembre de 2002, un grupo de hombres, que al parecer incluía un policía, llegaron al lugar donde muchos africanos trabajaban como limpiadores de coche. Al parecer, tuvo lugar una confrontación debida a una supuesta extorsión económica a los limpiadores. Se dice que se desencadenó entonces una refriega y que el policía fue asesinado. Según informes, a la mañana siguiente, fuerzas de seguridad entraron a la zona donde vivían los limpiadores y llevaron a cabo arrestos masivos. Cientos de africanos fueron arrestados y posteriormente deportados, algunos tras cumplir penas de prisión y recibir palizas.
Se cree que Suliamon Olyfemi fue sentenciado a muerte en noviembre de 2004. Dado el secreto que rodea al sistema de justicia penal saudí, las fechas no están claras. Los trece hombres fueron sometidos a un juicio injusto, sin disponer de representación legal y llevado a cabo en árabe, idioma que los acusados no hablaban, sin servicio de traducción del procedimiento. Durante el interrogatorio, se les había pedido su huella digital como firma sobre declaraciones en árabe que ellos no sabían leer. Es posible que estas declaraciones fueran aportadas como prueba en su contra durante el juicio. Alguno de los acusados alegan que fueron torturados y maltratados durante su arresto y detención, sometidos a golpes y colgados boca abajo. Algunos recibieron descargas eléctricas en sus genitales en un intento de forzar su autoinculpación.
Si el policía muerto tuviera hijos, Suliamon Olyfemi podría permanecer en prisión hasta que el mayor cumpla 18 años, edad a la que podría aceptar o rechazar el pago de la diya (dinero de sangre). Si aceptara la diya se le perdonaría, y si se rechazara entonces la ejecución se llevaría a cabo. Si el policía no tenía hijos, Suliamon Olyfemi corre riesgo de ejecución inminente.
Arabia Saudí aplica la pena de muerte a un amplio abanico de delitos. Sus procedimientos judiciales quedan lejos de los estándares internacionales que definen un juicio justo, y se llevan a cabo a puerta cerrada.
En este caso, los objetivos de la acción de A.I. son:
§ Que las autoridades de Arabia Saudí aporten más información sobre el caso y en particular sobre la sentencia y cualquier otro procedimiento que haya tenido lugar.
§ Que el Consulado nigeriano tenga acceso regular a Suliamon Olyfemi y se mantenga informado del desarrollo del caso;
§ Que Suliamon Olyfemi tenga acceso a un abogado.
Y el resultado final que perseguimos es que se conmute la pena de muerte contra Suliamon Olyfemi y que sea puesto en libertad si no se demuestra su culpabilidad.