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La lista para los 100 Días

La lista para los 100 Días

En noviembre de 2008, Amnistía Internacional hizo públicas una serie de recomendaciones al presidente electo Obama en las que le desafiaba a poner fin al terror mediante la justicia. Sigue aquí esta lista de control.

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Inicio  Contra el terror, justicia  Obama: mensajes contradictorios

Obama: mensajes contradictorios

Al tomar posesión de su cargo el 20 de enero de 2009, el presidente Barack Obama heredó un legado de tortura, impunidad y detención ilegal. Durante su campaña por la presidencia, Obama se había comprometido a cerrar el centro de detención de Guantánamo y a poner fin a la tortura a manos de personal estadounidense.

 

Amnistía Internacional publicó la "lista de control" frente a la cual evaluar los progresos realizados a este respecto por el nuevo Gobierno en sus 100 primeros días.

 

Amnistía Internacional analiza en el informe “Mensajes contradictorios” (29 de abril de 2009) as palabras y los hechos del nuevo Gobierno y evalúa los progresos realizados por Estados Unidos con el fin de cumplir sus obligaciones internacionales para con los detenidos en el contexto de la lucha contra el terrorismo.

 

Al concluir los 100 días, está claro que el nuevo Gobierno ha tomado medidas importantes, entre ellas algunas para reparar las nocivas políticas de detención e interrogatorio establecidas durante el Gobierno anterior. Sin embargo, otros cambios han sido más simbólicos que sustanciales, y las pocas acciones emprendidas por el nuevo Gobierno para hacer rendir cuentas de las violaciones de derechos humanos cometidas han cimentado la impunidad nutrida en el pasado.

 

Se necesitan más cambios urgentemente. Más de 240 hombres permanecen detenidos ilegalmente en Guantánamo, cientos más se consumen bajo custodia de Estados Unidos en Afganistán, sin medio para impugnar su detención, y Estados Unidos sigue reservándose el derecho a utilizar las entregas extraordinarias y permitir que la CIA mantenga recluidas a personas durante periodos breves y transitorios sin dejar claro el marco jurídico que rige esas detenciones.

 

Los cambios positivos tampoco pueden enmascarar la realidad de que el Gobierno estadounidense sigue invocando el espectro de una “guerra” indefinida y perpetua, cuyo campo de batalla puede ser todo el mundo, ni pueden ocultar que Estados Unidos parece seguir arrogándose el derecho de detener a personas como parte de esta “guerra” hasta que las hostilidades concluyan, sea eso cuando sea, y si es que llega a suceder.