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Inicio Contra el terror, justicia Infórmate EEUU y la guerra contra el terror Carta de Bisher Al Rawi
Bisher Al Rawi ha hecho llegar a Amnistía Internacional un mensaje de agradecimiento con motivo de su reciente liberación de Guantánamo. Trascribimos la carta en su totalidad.
Domingo 1 de abril de 2007
Estoy encantado de volver a casa en Inglaterra, con mi familia. Después de cuatro años en Guantánamo, mi pesadilla por fin ha terminado.
A pesar de mi felicidad por estar en casa, dejar a mi mejor amigo, Jamil El-Banna, en Guantánamo, hace que mi libertad tenga un sabor amargo. Jamil fue arrestado conmigo en Gambia bajo las mismas acusaciones, y él todavía sigue prisionero. Es padre de cinco niños pequeños, el mayor tiene diez años. Nunca ha visto a su hija más pequeña, quien tiene casi cinco años. Él también debe ser liberado para reunirse con su familia.
También siento una gran tristeza por los otros nueve ciudadanos británicos que permanecen retenidos en Guantánamo. Algunos de ellos están ahora en huelga de hambre protestando por su largo confinamiento en solitario. El extremo aislamiento por el que están pasando es una de las cosas más difíciles de soportar. Lo se demasiado bien.
La desesperanza que se siente en Guantánamo es muy difícil de describir. Te hacen las mismas preguntas una y otra vez. Las acusaciones son falsas, pero sin posibilidad de probar que son erróneas. No hay juicio, ni proceso legal justo. Yo fui acusado de haber participado en entrenamientos terroristas en Bosnia y Afganistán. Nunca he estado en Bosnia y la única vez que visité Afganistán fui agasajado con la hospitalidad de la CIA en una prisión clandestina - la Prisión Negra - a las afueras de Kabul.
Pero hoy, finalmente, estoy de vuelta en casa.
Quiero agradecer a todos los que nos defendieron sin descanso, a mi y a Jamil, durante este largo camino de miseria, sufrimiento e injusticia, un camino en el que Jamil todavía se encuentra enredado. Tengo abrumadores sentimientos de gratitud y agradecimiento hacia un gran número de personas. Me gustaría mencionar sus nombres, pero esta declaración sería una de las más largas hechas hasta ahora. Aunque, hay individuos cuyos nombres están impresos en mi mente y corazón y a los que no puedo más que mencionarlos hoy.
Me gustaría comenzar agradeciendo a mi familia, quien ha sufrido mucho durante todo este tiempo. El finado Mark Jennigs, una persona con la que siempre desee reunirme y agradecerle en persona pero no fue posible, y a su mujer Celia, a quien le ofrezco mi amistad para siempre. Mi abogado británico, Gareth Peirce, a quien considero el mejor en su campo, junto con Irene Nembhard y todos aquellos de Birnberg Peirce, quienes estuvieron en este caso ayudando desde el primer día. Mi abogado estadounidense, Brent Mickum, quien aceptó el caso desde el principio, a pesar de las dificultades abrumadoras, restricciones y complejidades impuestas por el régimen estadounidense. Clive Stafford Smith y Zachary Katznelson cuyas visitas a Guantánamo fueron un balón de oxigeno para mi y significaron mucho y, por supuesto, todos aquellos en Reprieve. Al parlamentario Edward Davey, quien se embarcó en una misión casi imposible, enfrentándose a altos muros de burocracia y puertas que se negaban a ser abiertas. Era una tarea a la que muy pocos se hubiesen enfrentado de manera voluntaria. Sarah Teather, la parlamentaria de mi mejor amigo Jamil, quien continúa presionando para la liberación de Jamil y su reunión largamente esperada con su mujer y sus hijos. Victoria Brittain, una persona que siempre recordaré y que, tanto yo como Jamil, estaremos siempre en deuda.
Me gustaría agradecer a Amnistía Internacional y todos aquellos cuyo buen trabajo en todo el mundo es una flor de esperanza. Creo sinceramente que sin la intervención inmediata de Amnistía en nuestros casos durante aquellos primeros y más difíciles días después de nuestro arresto en Gambia, habríamos sido probablemente desahuciados. También quiero dar las gracias a todos los demás grupos humanitarios que se han revelado ante las injusticias en Guantánamo y en otros lugares, quienes han mantenido la presión sobre el gobierno estadounidense, y han ayudado todo lo posible ante estas difíciles circunstancias. Toda la buena gente en este y otros países quienes nos han apoyado de alguna manera, incluyendo aquellos que nos han escrito cartas, a mi y a Jamil, apoyándonos y solidarizándose con nosotros. Entre éstos, debo mencionar especialmente a los chicos y chicas cuyas palabras fueron las más conmovedoras, y aquellas escritas a mano más bonitas y más legibles que las mías! Mis amigos en Gran Bretaña, de todos los estamentos sociales, que me han aguantado con mis muchos defectos todos estos años, empezando mucho antes de Guantánamo, y quienes han estado en mi memoria durante mi encarcelamiento. Mis amigos en Guantánamo, quienes fueron mi familia, y han significado todo para mi en aquella tierra extraña.
No podría más que sentir felicidad, junto con mucha vergüenza, cuando leo mi nombre en las transcripciones de los debates y discursos en el Parlamento. Doy las gracias a los Miembros del Parlamento por su interés y preocupación de lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en Guantánamo. Estando en el lado político, pero un poco más lejos de casa, me gustaría agradecer al Parlamento Europeo por manejar las cosas más sensatamente de lo que podría haber sido.
Quiero dar las gracias a los oficiales de la Embajada Británica en Washington, D.C., quienes trabajaron duramente para asegurar mi liberación, así como a los encantadores y acogedores chicos que me trajeron a casa a bordo de un vuelo de lo más lujoso (sin reparar en gastos). Ustedes me hicieron sentir cómodo y bienvenido, y les agradezco por ello.
Finalmente, me gustaría expresar mi gratitud a los medios. Esta experiencia me ha hecho entender mejor su rol en hacer que la rueda de la vida gire. ¡Por favor, no hagan que me tenga que morder la lengua por lo que acabo de decir!
Les pido por favor que me permitan pasar tiempo con mi familia para terminar con la terrible experiencia que he vivido. Pero, espero que todo el mundo que crea en la justicia y en el estado de derecho se me una para trabajar por la liberación de Jamil y de los otros prisioneros británicos. Ellos han sido encarcelados de manera injusta por más de cuatro años sin cargos o juicio. Ellos también deberían venir a casa.
Gracias.
Bisher Al Rawi