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Infórmate
Activista de AI entrega 110.000 firmas por el cierre de Guantánamo en la embajada de EE.UU. en Madrid. © El Mundo.

Cerraré Guantánamo. Restableceré el derecho de hábeas corpus. Y pondremos fin a la tortura y a las entregas extraordinarias porque ustedes habrán elegido un presidente que ha enseñado la Constitución y cree en la Constitución y obedecerá la Constitución de los Estados Unidos de América.” Senador Barack Obama, 27 de febrero de 2008.

El 4 de noviembre de 2008 Barak Obama ganó las elecciones en EEUU. Unos días después, el nuevo presidente electo anunció que se mantendrá firme en su compromiso de cerrar el centro de detención de la Bahía de Guantánamo. Recién investido, firma el 22 de enero de 2009 tres órdenes ejecutivas y un memorando sobre detenciones e interrogatorios, iniciando así el camino al cierre de Guantánamo y la vuelta de Estados Unidos del lado oscuro en la "guerra contra el terror".

Sin embargo, aún no queda claro cuál será la orientación futura de las autoridades estadounidenses en esta materia ni en qué condiciones se van a producir los cambios anunciados.

Guantánamo es el símbolo de una serie mucho más amplia de violaciones de derechos humanos cometidas a escala global en nombre de la seguridad, y que incluye detenciones secretas, “entregas”, desapariciones forzadas, tortura, malos tratos y negación de las salvaguardas legales básicas y otro tipo de protecciones para los detenidos.

 

Cientos de hombres de muy diversas nacionalidades han sido trasladados al campo penitenciario estadounidense ubicado fuera del continente en la bahía de Guantánamo (Cuba). En todas las etapas, estos hombres se han visto despojados de su dignidad, su humanidad y sus derechos fundamentales. Los primeros detenidos fueron trasladados en avión desde Afganistán hasta Guantánamo en enero de 2002; iban encapuchados, encadenados y atados como mercancía. Fueron las primeras de las más de 750 personas de unas 45 nacionalidades que fueron conducidas a la base estadounidense, entre ellas menores de edad hasta de 13 años y personas que sencillamente estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado, decenas de las cuales habían sido entregadas a Estados Unidos por agentes afganos o paquistaníes a cambio de miles de dólares.


Las autoridades estadounidenses han calificado a estos detenidos con el poco preciso término de “combatientes enemigos” en un conflicto mundial. Que consideran el mundo como “campo de batalla” lo demuestra el hecho de que los detenidos de Guantánamo han sido capturados en lugares tan distantes como Bosnia y Herzegovina, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Gambia, Indonesia, Mauritania, Tailandia y Zambia, así como Afganistán y Pakistán.


El Gobierno de Estados Unidos ve a los “combatientes enemigos” como posible fuente de información confidencial y como amenaza potencial para la seguridad nacional. Se considera que el derecho de representación letrada va en detrimento del proceso de interrogatorio, y que el acceso a los tribunales perjudica las operaciones militares. El resultado ha sido la detención arbitraria.


Por otra parte, las fuerzas estadounidenses, con la connivencia de otros Estados, han secuestrado a personas, las han recluido en secreto, las han trasladado ilegalmente de un país a otro y las han sometido a torturas y malos tratos. Por increíble que pueda parecer, en pleno siglo XXI ha existido una red de centros secretos de detención, de lugares negros, donde han sido recluidas un número indeterminado de personas.


Las investigaciones del Consejo de Europa y del Parlamento Europeo han dejado al descubierto la participación directa o la complicidad de Estados miembros de la Unión Europea, como Reino Unido, Suecia, Alemania e Italia. En otros muchos países europeos, incluida España, han aterrizado y despegado aviones asociados a vuelos para "entregas extraordinarias”. Las “entregas extraordinarias” son de hecho una “externalización” de la tortura.


En 2009, cerca de 240 hombres continúan presos en Guantánamo. Ninguno ha sido juzgado. Ninguno ha comparecido ante un tribunal. Todos, en opinión de Amnistía Internacional, son víctimas de detención ilegítima. Muchos han sido torturados o maltratados, en Afganistán o en otros lugares con anterioridad al traslado a Guantánamo, durante el traslado o como parte del proceso de interrogatorio en la base, o simplemente a través de las duras condiciones de vida en Guantánamo: aislamiento, duración indefinida y carácter punitivo.