EE. UU.: Trato degradante a las mujeres en la prisión estatal
de Valley
Londres.- Amnistía Internacional pide a
las autoridades penitenciarias de California que prohíban
la práctica, autorizada hasta ahora, de los cacheos con
ropa a presas por parte de guardias varones.
"Cuando los cacheos con ropa ?en los que, según un
vídeo de formación del estado, los guardias tocan
partes íntimas del cuerpo del recluso? son realizados por
personas del sexo contrario son de por sí degradantes y
vulneran las normas internacionales, además de constituir
una forma de violencia contra la mujer”, ha dicho hoy, 31
de octubre, Amnistía Internacional.
Amnistía Internacional ha hecho esta petición a
las autoridades californianas ante la noticia de que la prisión
estatal de mujeres de Valley, la mayor cárcel de mujeres
del estado, ha vuelto a permitir recientemente esta práctica,
prohibida durante varios años. Las nuevas normas introducidas
este año permiten a los guardias varones cachear a las reclusas
sin supervisión. El cacheo supone tocar los pechos y la
entrepierna de la reclusa y fue prohibido en esta prisión
estatal en 1998, tras años de quejas por parte de las reclusas
de que los guardias las sometían a tocamientos y otros abusos
sexuales.
Las investigaciones han demostrado que los
cacheos con ropa y otras formas de contacto íntimo con guardias varones pueden
ser especialmente traumatizantes para las presas, muchas de las
cuales han sufrido abusos físicos o sexuales antes de su
encarcelamiento.
En California, como en muchos otros estados
estadounidenses, las presas son generalmente vigiladas por guardias
varones, práctica
que vulnera las normas internacionales y que desde hace tiempo
Amnistía Internacional lucha por combatir. Las autoridades
estadounidenses justifican esta práctica basándose
en las leyes de igualdad de oportunidades del país, que
disponen que tanto hombres como mujeres deben tener los mismos
derechos en el empleo. Sin embargo, en algunas jurisdicciones estadounidenses
se han limitado las funciones de los guardias varones en los centros
de reclusión para mujeres sin violar por ello estas leyes.
"Los guardias varones deben tener prohibido
llevar a cabo cacheos con o sin ropa de las presas y acceder habitualmente
a las zonas
donde éstas viven. Tales prácticas dejan un amplio
margen para los abusos y violan el derecho fundamental a la intimidad
y la prohibición de los tratos crueles, inhumanos o degradantes
que disponen los tratados internacionales, como el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por Estados
Unidos”, ha afirmado Amnistía Internacional. La práctica estadounidense ha sido criticada por los órganos
de vigilancia de los tratados, como el Comité de Derechos
Humanos, que vigila el cumplimiento del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos por los Estados y que en 1995
expresó su preocupación por el sistema que permite
a funcionarios varones tener acceso a los centros de detención
de mujeres en Estados Unidos, que “ha dado lugar a graves
acusaciones de abusos sexuales contra mujeres y de violación
de su intimidad”. Asimismo, el Comité ha afirmado
en una observación general sobre el artículo 17 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos sobre
el derecho a la intimidad que las personas sometidas a registros
corporales “serán examinadas sólo por personas
de su mismo sexo”
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