Sudán: Crisis
humanitaria en Darfur por la actuación indebida del gobierno
Existen pruebas más que convincentes de
que el gobierno sudanés es responsable en gran medida de
la crisis humanitaria y de derechos humanos que azota Darfur, en
el oeste de Sudán, según ha declarado hoy Amnistía
Internacional, tras el regreso de sus delegados que han visitado
los campos de refugiados del este de Chad.
"Como mínimo, el gobierno de Sudán ha incumplido
por completo su obligación de proteger a su propia gente",
ha manifestado Amnistía Internacional. "Los testimonios
de decenas de refugiados que han descrito los ataques lanzados
contra comunidades rurales por milicias en las que participaban
miembros de las fuerzas armadas o de otras fuerzas de seguridad
nos llevan a la sombría conclusión de que al menos
algunos elementos del ejército están alentando esta
devastación."
Desde abril, unos 500.000 refugiados que
huyen de las milicias nómadas, conocidas por los habitantes de la zona como "árabes" o
janjawid (jinetes armados), han inundado localidades de Darfur
que apenas tienen capacidad para hacer frente a la crisis. Según
los informes, dentro del propio Darfur las zonas rurales están
devastadas. Miles de refugiados han cruzado la frontera con Chad.
Los delegados de Amnistía Internacional visitaron nueve
asentamientos en el este de Chad, desde Tine, en el norte, hasta
Birkengi, en el sur. Hablaron con refugiados (incluidos miembros
de un grupo árabe que se había negado a unirse a
las milicias), con autoridades del gobierno de Chad y con representantes
de la ONU y de organizaciones no gubernamentales. Todos ellos describieron
una peligrosa situación humanitaria.
"Los refugiados se encuentran en una situación extremadamente
vulnerable. Apenas tienen comida (los hay que carecen por completo
de ella) y les resulta difícil acceder al agua. Viven en
refugios precarios y pasan un frío espantoso por las noches."
"Escuchamos relatos sobre cómo algunos refugiados,
impulsados por el hambre, regresaron a sus pueblos en busca de
comida y allí fueron asesinados. Además, las milicias
han lanzado ataques al otro lado de la frontera. En uno de ellos,
en el campo de Kolkol, mataron a una mujer, Aysha Idris, y se llevaron
ganado. También mataron a tres hombres que los persiguieron."
En Chad sólo ha habido una distribución limitada
de alimentos y otros artículos a los refugiados más
vulnerables de unos pocos lugares. Hay refugiados a los que aún
no han tenido acceso ni el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR) ni las autoridades locales, a causa
de la escasa infraestructura de carreteras y de la ausencia de
un medio de transporte adecuado para recorrer distancias largas.
Muchos ni siquiera se han inscrito adecuadamente.
Los delegados de Amnistía Internacional han manifestado: "Un
refugiado tras otro, en zonas muy dispersas, contaron cómo
milicianos armados con Kalashnikov y otras armas, incluidos bazookas,
y vestidos muchos de ellos con uniformes verdes del ejército
asaltaron poblados, quemaron casas y cosechas y mataron a personas
y ganado. Escuchamos numerosas descripciones de homicidios deliberados
y denuncias de secuestros y violaciones por parte de los janjawid.
Algunos refugiados describieron bombardeos de pueblos llevados
a cabo por aviones gubernamentales. Varias personas que habían
estado detenidas bajo custodia del servicio de seguridad del ejército
describieron la tortura que les infligieron y las espantosas condiciones
de reclusión".
"La situación en Darfur corre peligro de degenerar
rápidamente en una guerra civil en gran escala en la que
se manipulen las diferencias étnicas, y habrá quienes
quieran vengar a sus muertos, buscar armas para defenderse o unirse
a los grupos armados de oposición", ha declarado Amnistía
Internacional. "También existe el peligro de un desastre
humanitario de grandes proporciones. Se han lanzado muchos ataques
antes de que los agricultores pudieran recoger la cosecha, se han
quemado campos, se ha dado muerte a personas, se ha robado ganado
y se han destruido casas. Y, para colmo, el gobierno restringe
seriamente el acceso humanitario a los desplazados."
"En lo que se refiere a poner fin al conflicto y a la crisis
humanitaria de Darfur, la comunidad internacional debe mostrar
la misma determinación y utilizar la misma presión
que está utilizando respecto al proceso de paz destinado
a terminar con la guerra entre el gobierno de Sudán y el
Ejército de Liberación Popular de Sudán que
azota el sur del país", ha subrayado la organización.
Amnistía Internacional pide al gobierno sudanés
que reconozca y aborde la crisis política y humanitaria
de Darfur y que tome medidas para restaurar la paz y la seguridad
en las zonas de conflicto. El gobierno debe:
- tomar medidas inmediatas para proteger a los civiles de Darfur
de ataques deliberados de grupos armados;
- garantizar un acceso seguro y sin trabas por parte de las organizaciones
humanitarias a todos los desplazados internos de Darfur;
- fortalecer la Comisión Tripartita
establecida en septiembre en virtud del acuerdo de alto el fuego
incluyendo en ella a observadores
internacionales, entre ellos observadores de derechos humanos;
- garantizar que estos observadores pueden
viajar libremente por toda la región para vigilar que se respeta el alto el fuego
y para investigar y denunciar públicamente sus infracciones;
- hacer que los responsables de abusos contra
los derechos humanos, incluidos los soldados del ejército sudanés y los
miembros de las milicias, rindan cuentas de sus actos, procesándolos
en juicio justos, en los que no se apliquen la pena de muerte ni
otras penas crueles, inhumanas o degradantes;
- establecer una comisión de investigación independiente
e imparcial que examine las complejas causas de la crisis, informe
públicamente de sus resultados y formule recomendaciones
que sean puestas en práctica inmediatamente;
- proporcionar resarcimiento y rehabilitación a las víctimas
de abusos contra los derechos humanos.
Además, todos los grupos armados que actúan en Darfur,
incluidos las milicias árabes alineadas con el gobierno
y los grupos de oposición Ejército de Liberación
de Sudán y Movimiento de Justicia e Igualdad, deben manifestar
su compromiso para con los derechos humanos y garantizar que sus
combatientes no cometen abusos contra estos derechos tales como
homicidios deliberados de civiles, violaciones sexuales, tortura
o ataques contra blancos civiles. También deben garantizar
un acceso seguro y sin impedimentos de las organizaciones humanitarias
y los observadores del alto el fuego a todas las zonas.
Por su parte, las autoridades de Chad y
la comunidad internacional, incluidos el ACNUR y otros órganos
de las Naciones Unidas, deben:
- garantizar que los refugiados del conflicto de Darfur no se
ven obligados a regresar a zonas en las que corran peligro de sufrir
abusos contra los derechos humanos;
- ejercer toda su influencia para que se
ponga fin a los abusos contra los derechos humanos en Darfur
y se evite así una
crisis aún más grave de derechos humanos;
- proporcionar apoyo a las organizaciones
humanitarias que llevan ayuda a las víctimas del conflicto,
ya sea dentro de Darfur o en los campos de refugiados de Chad;
- hacer todos los esfuerzos posibles para
garantizar que los refugiados que están en Chad se encuentran en lugares en los que no
corren peligro de ser blanco de ataques lanzados a través
de la frontera;
- garantizar que se cubren las necesidades
básicas de protección
y humanitarias de los refugiados y los desplazados internos.
Información general
En un aparente intento de ocultar las peligrosas
consecuencias de este violento conflicto político, el gobierno sudanés
ha prohibido o ha restringido severamente el acceso del mundo exterior
a los desplazados internos de Darfur. Los delegados de Amnistía
Internacional viajaron a Chad entre el 12 y el 26 de noviembre
para entrevistarse con los refugiados sudaneses repartidos a lo
largo de la frontera.
La población sedentaria de Darfur lleva años quejándose
de que las milicias nómadas armadas por el gobierno asaltaban
y saqueaban sus poblados y mataban a su gente. El gobierno ha declarado
que se trataba de un problema de desertificación y de competencia
por los escasos recursos, y ha negado que las fuerzas de seguridad
no actuaran para combatir esos abusos.
En enero, una delegación de Amnistía Internacional
visitó Darfur y pidió que se resolviera el conflicto
mediante la reconciliación. La organización pidió que
se estableciera una comisión de investigación imparcial
que examinara las complejas causas de la crisis y formulara recomendaciones
para resolverla, unas recomendaciones que debían ponerse
en práctica inmediatamente.
En febrero de 2003, un grupo de fur, zaghawa,
masalit y otros pueblos que viven de la agricultura formaron
el Ejército/Movimiento
de Liberación de Sudán, que atacaba a las fuerzas
gubernamentales sudanesas argumentando que éstas no protegían
a la población agrícola. Otro grupo formó lo
que se conoció como el Movimiento de Justicia e Igualdad.
A partir de febrero el conflicto se agravó. El Ejército
de Liberación de Sudán se dedicó a atacar
a las fuerzas de seguridad (entre otros, lanzó un ataque
contra el aeropuerto militar de El Fasher) y las autoridades sudanesas
parecieron dar carta blanca a las milicias progubernamentales para
que atacaran a la población sedentaria cuyos miembros se
habían unido al Ejército de Liberación de
Sudán o al Movimiento de Justicia e Igualdad.
Un refugiado del campo de Birak dijo a los
delegados de Amnistía
Internacional: "Los árabes y los soldados se presentaron
en Amir, nuestro pueblo, a las ocho de la mañana, con Kalashnikov,
bazookas y otro arma montada en un vehículo. Mataron a 27
personas. También bombardearon el pueblo. Antes de eso teníamos
buenas relaciones con los árabes. El problema es la implicación
del gobierno".
Otro refugiado que estaba en Birak, procedente
de Kishkish, relató: "La
milicia nos dijo: 'Cultivad los campos y el resto es nuestro'.
Tenemos al gobierno en la mano derecha, y a vosotros en la izquierda.
No os queda nada".
Otro refugiado más de Birak, procedente de Jafal, declaró que
los janjawid le habían dicho: "Os oponéis al
gobierno, así que tenemos que aplastaros. Como sois negros,
sois esclavos. El gobierno está de nuestro lado. Los aviones
gubernamentales están de nuestro lado".
En septiembre de 2003 se estableció un acuerdo de alto
el fuego entre el gobierno sudanés y el Ejército/Movimiento
de Liberación de Sudán, bajo los auspicios del gobierno
de Chad. Se creó un comité, una Comisión Tripartita
compuesta de cinco miembros del ejército sudanés,
otros cinco del Ejército/Movimiento de Liberación
de Sudán y otros cinco del ejército de Chad, para
vigilar las infracciones del alto el fuego y el intercambio de
prisioneros de ambos bandos. En octubre, el alto el fuego se amplió hasta
el 4 de diciembre, fecha en que deben iniciarse las negociaciones.
Sin embargo, los bombardeos de las fuerzas aéreas sudanesas,
los ataques de las milicias árabes y los ataques del grupo
de oposición Movimiento de Justicia e Igualdad han continuado.
Más información
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional:
Telf: 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: www.es.amnesty.org
y el Centro de Documentación de AI: www.amnistiainternacional.org
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