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República Democrática
del Congo: La cumbre sobre el país que se inicia hoy debe
asignar prioridad a la protección de los derechos humanos
Con ocasión del comienzo en el día
de hoy, 27 de noviembre de 2003, en Pretoria (Sudáfrica),
de una cumbre de jefes de Estado centrada en el acuerdo de paz
entre la República Democrática del Congo y Ruanda,
Amnistía Internacional insta a los jefes de Estado a que
velen por que la promoción y protección de los derechos
humanos ocupe un lugar prioritario en el programa de trabajo de
la reunión.
En el día de hoy, en que Amnistía Internacional
publica un nuevo memorándum titulado Democratic Republic
of Congo - addressing the present and building a future («Abordar
el presente para construir el futuro»), la secretaria general
de la organización, Irene Khan, ha manifestado: «En
Kinshasa [capital de la República Democrática del
Congo], el gobierno de transición habla de progreso político,
armonía regional y elecciones democráticas. Por su
parte, los gobiernos de Ruanda y Uganda han manifestado su apoyo
al gobierno de transición congoleño y su deseo de
colaborar con él. Con todo, en la zona este del país
siguen cometiéndose impunemente abusos contra los derechos
humanos, como matanzas, violaciones, torturas y uso en gran escala
de niños soldados».
«El gobierno de transición de la República
Democrática del Congo y los de los países vecinos
deben salvar la peligrosa distancia existente entre sus aspiraciones
manifiestas de reconciliación, justicia y seguridad y la
devastadora espiral de violencia y abusos contra los derechos humanos
que diariamente sigue azotando el este de la República Democrática
del Congo», ha advertido Irene Khan.
Amnistía Internacional insta a los participantes en la
cumbre de Pretoria a que den prioridad a la adopción de
medidas inmediatas para proteger a la población civil y
poner fin al terrible cuadro de abusos contra los derechos humanos
en el este de la República Democrática del Congo.
La organización además hace hincapié en los
siguientes puntos:
-los gobiernos congoleño, ruandés y ugandés
deben retirar de inmediato todo apoyo político y militar
a grupos armados responsables de la comisión de abusos contra
los derechos humanos en la zona este de la República Democrática
del Congo, y deben ejercer su influencia sobre tales grupos armados
para que cesen los abusos;
-los gobiernos congoleño, ruandés y ugandés,
con el apoyo de la Misión de las Naciones Unidas en la República
Democrática del Congo (MONUC) y de la comunidad internacional,
deben cooperar plenamente en las actividades encaminadas a desarmar,
desmovilizar y repatriar a los grupos insurgentes armados extranjeros
establecidos en la República Democrática del Congo;
y
- la MONUC debe desplegar lo antes posible un contingente suficiente
en el este de la República Democrática del Congo
que garantice la protección de la población civil,
en cumplimiento de lo establecido en el Capítulo VII de
su mandato, que dispone que la misión deberá emplear
todos los medios necesarios para proteger a los civiles en peligro
inminente de sufrir agresiones físicas en las regiones de
Ituri y Kivu, en el este del país.
Como parte de estas medidas inmediatas,
los participantes deben estudiar soluciones enérgicas de conjunto para atajar la
explotación económica de los recursos naturales y
el tráfico de armas. El deseo de controlar y saquear los
recursos naturales de la República Democrática del
Congo ha sido el elemento causante del conflicto y sigue alimentando
la comisión de abusos contra los derechos humanos en gran
escala.
Los gobiernos regionales deben respetar
el embargo de armas impuesto por el Consejo de Seguridad de la
ONU en julio de 2003 a la zona
este de la República Democrática del Congo, y la
MONUC debe asegurar de la manera más estricta posible el
cumplimiento de esta prohibición.
En el memorándum publicado hoy por Amnistía Internacional
se abordan asimismo las reformas concretas que el gobierno de transición
de la República Democrática del Congo debe efectuar
necesariamente para la protección de los derechos humanos,
con el respaldo de la comunidad internacional. Se señala,
en concreto, que el gobierno congoleño:
-respaldado por la MONUC y otros órganos de la ONU, debe
elaborar un plan coherente para la creación del nuevo ejército
de la República Democrática del Congo, que garantice
que todas las fuerzas integradas quedan supeditadas a una clara
cadena de mando;
-respaldado por los Estados donantes de ayuda al país y
la ONU, debe elaborar con carácter urgente un programa sistemático,
dotado de recursos suficientes, para el desarme y la desmovilización
de fuerzas que se prevea que no estarán integradas en el
ejército; y
-los países donantes de ayuda que asuman costear y respaldar
el establecimiento y funcionamiento de instituciones de transición
en el país deben asegurarse de que entre los dirigentes
del nuevo ejército, la nueva policía y las nuevas
instituciones civiles de promoción de los derechos humanos
no figuren personas sospechosas de haber cometido u ordenado la
comisión de abusos contra los derechos humanos.
En el memorándum se aborda asimismo la necesidad apremiante
de administrar justicia y acabar con la impunidad en el país.
En los abusos generalizados que se cometen en la República
Democrática del Congo están implicadas a un gran
número de personas, entre ellas, algunas que ocupan actualmente
puestos de poder. En el memorándum se exponen varias soluciones
distintas para administrar justicia a nivel nacional e internacional
por delitos excluidos de la competencia de la Corte Penal Internacional.
«Los gobiernos congoleño, ruandés y ugandés deben
adoptar medidas enérgicas para garantizar que se investiga y se hace comparecer
ante la justicia a toda persona sospechosa de haber perpetrado crímenes
de guerra y otros abusos graves contra los derechos humanos en el curso del conflicto
librado en la República Democrática del Congo», ha instado
Irene Khan.
«La verdadera prueba de la validez del proceso político en la República
Democrática del Congo no estribará en las elecciones previstas
para dentro de dos años, sino en la buena disposición y la capacidad
de los gobiernos congoleño, ruandés y ugandés para adoptar
de inmediato medidas para frenar a los grupos armados y poner fin a los abusos
contra los derechos humanos en la zona este del país», concluía
la secretaria general de la organización.
Información general
En octubre de 2003, una delegación de Amnistía Internacional,
encabezada por la secretaria general de la organización,
Irene Khan, visitó la República Democrática
del Congo, Ruanda y Uganda para reunirse con defensores de los
derechos humanos y miembros de organizaciones humanitarias y para
celebrar conversaciones de alto nivel con las autoridades de estos
países y altos funcionarios de la ONU. Además de
visitar la capital de estos tres países, en la República
Democrática del Congo la delegación se desplazó hasta
Goma, en la provincia de Kivu Septentrional, y Bunia, capital de
la provincia de Ituri, en el este del país.
La visita de Amnistía Internacional se planificó a
fin de que coincidiera con los nuevos acontecimientos políticos
en la capital, Kinshasa, tras la retirada oficial del territorio
congoleño de las fuerzas gubernamentales de Ruanda y Uganda
y el establecimiento, en junio de 2003, de un gobierno de transición
integrado por representantes del anterior gobierno, grupos políticos
armados, partidos políticos de la oposición y miembros
de la sociedad civil congoleña. Con la visita se pretendía
hacer hincapié en la función y responsabilidades
del nuevo gobierno, los grupos políticos armados y los gobiernos
de Ruanda y Uganda en la promoción y protección de
los derechos humanos en la República Democrática
del Congo, poniendo especial énfasis en las regiones de
Ituri y Kivu, en el este del país, regiones que continúan
envueltas en la violencia y los abusos contra los derechos humanos.
Más información
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional:
Telf: 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: www.es.amnesty.org
y el Centro de Documentación de AI: www.amnistiainternacional.org
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