Colombia: La tortura,
en aumento.
Nuevo informe de Amnistía Internacional sobre violaciones
de derechos humanos
En un nuevo informe sobre la tortura en Colombia,
Amnistía Internacional ha reiterado su llamamiento al gobierno
colombiano para que aumente sus esfuerzos por combatir esta horrible
práctica y poner fin a la impunidad.
El informe se presenta a la vez que el Comité contra la
Tortura, de la ONU, da a conocer sus observaciones finales sobre
la situación de la tortura en Colombia.
Amnistía Internacional ha documentado información que indica
que el fenómeno generalizado de la tortura a manos de las fuerzas de
seguridad colombianas, sus aliados paramilitares y los grupos armados de oposición
va en aumento en el país. Los últimos datos relativos a la tortura indican que,
entre julio de 1996 y junio de 2001, fueron torturadas más
de 1.200 personas, a más del 88 por ciento de las cuales
mataron posteriormente.
Según informes, en alrededor del 55 por ciento de los
casos, la tortura es cometida por paramilitares respaldados por
el ejército; en el 11 por ciento, directamente por las fuerzas
de seguridad, y en casi el 7 por ciento, por grupos armados de
oposición. En los casos restantes se ignora de quién
es la responsabilidad.
Durante 2002 fueron víctimas de homicidio por motivos
políticos más de 4.000 civiles, “desparecieron” más
de 1.000 personas, se vieron desplazadas más de 400.000
y fueron secuestradas al menos 2.700, alrededor 1.500 de ellas
por grupos armados de oposición o paramilitares.
A Amnistía Internacional le preocupa que la política
del gobierno tenga por objeto reforzar la impunidad en casos de
violaciones de derechos humanos (incluidas torturas), ocultar tales
violaciones a la opinión pública nacional e internacional
y hacer callar a los sectores que las denuncian e investigan.
En este contexto, el gobierno está creando las condiciones
necesarias para que la tortura continúe, e incluso aumente.
El nuevo informe de Amnistía Internacional
contiene numerosos ejemplos de tortura, entre ellos los casos
de las personas siguientes:
José Amancio Niasa Arce, estudiante de 15 años que
fue obligado a apearse del autobús en el que viajaba por
tropas del Batallón Manosalva Flórez. Su cadáver,
que, según informes, presentaba marcas de tortura, apareció días
más tarde vestido con un uniforme de estilo militar.
Varios miembros de la Organización Femenina Popular (OFP)
que habían denunciado casos de tortura y trato cruel, inhumano
y degradante de jóvenes y mujeres a manos de grupos paramilitares
respaldados por el ejército, ocurridos en Barrancabermeja,
departamento de Santander, y en las comunidades circundantes en
2002.
Juan Carlos Celis González, defensor de los derechos humanos.
El 11 de diciembre de 2002, unos policías irrumpieron en
su casa, lo esposaron, lo tiraron al suelo de un empujón,
lo apuntaron con un arma, le cubrieron la cabeza con una chaqueta
y lo obligaron a admitir que era “El Ingeniero”, personaje
supuestamente responsable de colocar coches bomba en Bogotá.
Juan Carlos Celis, así como otros presos de la cárcel
de Cómbita, departamento de Boyacá, a los que han
dejado a la intemperie durante largos periodos. Según informes,
les han dado alimentos podridos o que parecían haber sido
contaminados.
Información general
Al presentar, hoy, sus observaciones finales en
Ginebra, el Comité contra
la Tortura ha reiterado una vez más su preocupación por el uso
generalizado que las fuerzas de seguridad y los funcionarios del Estado hacen
de la tortura en Colombia. El Comité ha destacado también su preocupación
con respecto a la nueva legislación antiterrorista que se
está aprobando o se halla en proceso de ser adoptada en
Colombia, pues justifica el uso de la tortura.
En dicha legislación se proponen medidas como conceder
atribuciones judiciales a las fuerzas militares y suspender la
pena a los grupos armados que se desarmen voluntariamente, aunque
estén acusados de delitos de tortura y otras violaciones
graves de derechos humanos. De este modo se fomentará aún
más la impunidad.
El informe del Comité finaliza con
una serie de recomendaciones a las autoridades colombianas, entre
ellas que tomen medidas efectivas
para poner fin a la impunidad en los casos de tortura y realizar
con prontitud investigaciones imparciales y exhaustivas para llevar
ante la justicia a los torturadores.
Consulta el
informe completo
Más
información
» Gabinete de prensa de la Sección
Española de Amnistía Internacional:
91 310 12 77
» Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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